
Pero esto podría ser mera anécdota si no fuera porque este revival republicano va mucho más allá. Cuando vemos los ataques separatistas y los intentos secesionistas como el de Ibarreche o el "estatut" catalán no podemos por menos que recordar la sublevación de la generalidad catalana en octubre de 1934; cuando vemos el salvaje laicismo desatado por el gobierno no podemos por menos que recordar la terrible persecución religiosa que se desató ya al primer mes de proclamada la república; cuando oímos las proclamas guerracivilistas y el intento de división entre los españoles no podemos por menos que recordar los discursos incendiarios de los políticos republicanos de la época y la sectaria constitución republicana que trataba de hacer callar a, al menos, media España; cuando asistimos a los ataques al estado de derecho y a la independencia judicial no podemos por menos que recordar el Tribunal de Garantías de la república; cuando observamos la toma de las universidades por la extrema izquierda antisistema sin que nadie mueva un dedo no podemos por menos que recordar las batallas violentas desencadenadas por la izquierda en la universidad republicana; cuando escuchamos que cada vez más se vuelve a hablar de fascismo frente a democracia no podemos por menos que recordar que ese fue el pretexto de los republicanos para desencadenar la revolución. Cuando vemos a socialistas y comunistas cantar la Internacional puño en alto... qué quieren que les diga lo que pensamos.
Es muy grave lo que está ocurriendo. Es dar un paso atrás en el tiempo de más de 80 años. Es volver otra vez a la división y el enfrentamiento que en aquella ocasión significó una guerra civil y que, quiera Dios, no ocurra otra vez. Pero se estan dando pasos de forma muy irresponsable. Reescribiendo la historia en forma de ley, persiguiendo a los católicos que, se quiera o no, somos mayoría en España, dividiendo a los españoles en buenos y malos como hizo el repugnante defensor de etarras Peces Barba, etc. etc.
En aquella ocasión el sano y honrado pueblo español reaccionó como un sólo hombre como sólo saben hacerlo los pueblos de raigambre. Hoy la situación es muy otra. El pueblo español está adormecido, anestesiado, aburguesado, acomodado mientras recibe patada tras patada. Queda pues a los que aún no nos afecta ese mal reaccionar. Y pronto. Los hijos de aquella república nos quieren llevar de nuevo al desastre y sólo nosotros podemos evitarlo. REACCIONEMOS.






