
Desde la muerte de Franco hasta nuestros días en el parlamento español sólo ha habido un diputado que, desde su coherencia como católico y español, trató de defender (con sus errores, nadie es perfecto) a los patriotas católicos españoles. Ese hombre fue Blas Piñar que, aunque absolutamente silenciado y vituperado por el sistema y la casta parasitaria existente, aún mantiene viva su voz autorizada. Pues bien, me parece oportuno entresacar de su análisis sobre el último comunicado de ETA las causas que él cree que han hecho posible la existencia tan prolongada de ETA. Dice B. Piñar:
"El antecedente del rebrote de la banda terrorista –que ya había dado muestras de su actividad en los últimos años del franquismo- se encuentra, a mi modo de ver, en la Constitución de 6 de diciembre de 1.978 y, más en concreto, en la configuración de España como Estado de las Autonomías políticas.
La Constitución, en efecto, califica de “nacionalidades” a ciertas regiones, con lo que nuestra relación subjetiva con la nación a la que pertenecemos se convierte en algo geográfico como el territorio y es el propio Estado el que arbitrariamente declara nacionalidades a algunas que ni si quiera fueron reinos (pero reinos de España), durante la Reconquista.
La palabra nacionalidad encubre la palabra nación. La nación pide un Estado a su servicio, y esta petición demanda un combate para conseguir la independencia.
Este combate se considera legal y puede conseguir su objetivo, al amparo de la Constitución, por medio de los votos. No debiera ser así, pero lo es –según se manifiesta por personas destacadas del Régimen- a pesar de que en la misma Constitución se habla de la unidad de España. Así lo entiende el Partido Nacionalista Vasco.
Ahora bien; si no se consigue la independencia a través de las urnas se recurre a la violencia terrorista. Así lo ha hecho la E.T.A.
Este último método para conseguir la independencia es, a todas luces, el que ha conseguido más éxitos y el que ha hecho más viable la posibilidad de un referéndum democrático-liberal para obtenerla.
Ante uno y otro método de lograr idéntico objetivo –el del P.N.V. y el de E.T.A.- es preciso hacer una reflexión de carácter moral.
¿Es licito –que no equivale a legal- conseguir la independencia rompiendo la unidad histórica, cultural y política de España? He aquí mi respuesta:
Primero: si no es lícito romper la unidad de España el P.N.V. nunca debió ser legalizado, aunque utilice, solo aparentemente, el camino de las urnas; y digo aparentemente porque no solo se presiona con violencia, ya que hay otras formas de presión que no son físicamente violencias.
Segundo: en el supuesto de que el propósito independentista se considere lícito, creo que no cabe la menor duda de que pretender conseguirla empleando el terrorismo es ilícito y, por lo tanto, ilícita la E.T.A., se disfrace o no".
Nadie hay en el sistema partitocrático actual que se atreva a decir las verdades que este escrito encierra. Efectivamente, la constitución ambigua (con su término nacionalidades) y el maldito estado de las autonomías que ha creado separatismo donde jamás lo hubo ha amparado legalmente el separatismo, sea moderado o radical, desde el mismo momento en que se consintió la legalización del separatista PNV. A los "padres de la patria" que hicieron posible esta constitución y a la casta política actual les corresponde por entero la responsabilidad histórica de todo lo que está ocurriendo ahora y lo que queda por ocurrir. Es decir, la posible desmembración de España.
Porque, ¿Hay alguien en todo el arco parlamentario que quiera realmente combatir el separatismo? ¿Hay siquiera un atisbo de patriotismo en alguno de los diputados de la Carrera de San Jerónimo? Sé positivamente que extra muros del parlamento sí hay quien lo combate. Ahí tenemos a la Comunión Tradicionalista que propone como medidas de choque lo siguiente:
- Suspensión del mal llamado Estatuto de Guernica.
- Cierre de las ikastolas donde se enseña una historia falsa para justificar el separatismo; retirada de los libros de texto y programas educativos del Gobierno autónomo vasco.
- Cierre de ETB y de las emisoras de radio y restantes medios en manos nacionalistas.
- Retirada de toda ayuda o subvención a la llamada Academia de la Lengua Vasca, y a cualquier programa de imposición del euskera batúa, eje de la estrategia nacionalista; apoyo en cambio a las variantes tradicionales del vascuence.
- Estatuto de autonomía para Álava, y apoyo a las iniciativas similares para Vizcaya y Guipúzcoa.
- Fin de la tolerancia para con los defensores del separatismo terrorista. Si son extranjeros, decláreseles personae non gratae. Si obispos, solicítese a la Santa Sede su remoción, y no se dude en expulsarlos del territorio nacional.
- Proscripción del uso oficial de la ikurriña, bandera del Partido Nacionalista Vasco, que en absoluto representa a Vasconia. Prohibición del uso de las armas de Navarra en los emblemas autonómicos vascongados.
- Derogación de la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución de 1978; fin del hostigamiento nacionalista contra Navarra.









