lunes, 29 de mayo de 2017

DESHACIENDO UNA TREMENDA FALSEDAD

De un tiempo a esta parte se pregona insistentemente, por parte sobre todo de los liberales que no saben (o no se atreven) a defender la unidad de España, que los nacionalismos separatistas en España tienen raíces carlistas y que, por tanto, el carlismo es causa de los mismos.

A deshacer esta tremenda falsedad histórica y política voy a poner mi empeño en este artículo, porque es verdaderamente llamativo que a la comunidad política más genuínamente tradicional y patriótica española se le acuse, ¡nada menos!, que de originar y favorecer los separatismos y por tanto la ruptura de España.

Ignoro a qué se debe ese interés tan incesante y constante en mantener y difundir semejante calumnia, pero lo cierto y verdad es que no se sostiene por ningún sitio. Vamos a verlo.

Disertaremos acerca de los separatismos más importantes que,  desgraciadamente, existen en España: el vasco y el catalán. Partiendo del vasco (en rigor, antivasco), nos hemos de referir inevitablemente a su fundador, el inefable Sabino Arana. Hijo de un ferviente carlista, pronto Sabino se daría cuenta de que el carlismo que profesó en su juventud debido en gran parte a su padre no era realmente en lo que creía. Sería su propio hermano Luis, ya convertido al nacionalismo "bizkaino", el que le abriría los ojos. Es la llamada "revelación de Abando" de 1882. El propio Sabino explicaría este hecho en el famoso discurso de Larrazabal:


   “Pero el año ochenta y dos (¡bendito el día en que conocí a mi Patria, y eterna gratitud a quien me sacó de las tinieblas extranjeristas!), una mañana en que nos paseábamos en nuestro jardín mi hermano Luis y yo, entablamos una discusión política. Mi hermano era ya bizkaino nacionalista; yo defendía mi carlismo per accidens. Finalmente, después de un largo debate, en el que uno y otro nos atacábamos y nos defendíamos sólo con el objeto de hallar la verdad, tantas pruebas históricas y políticas me presentó él para convencerme de que Bizkaya no era España, y tanto se esforzó en demostrarme que el carlismo, aún como medio para obtener no ya un aislamiento absoluto y toda ruptura de relaciones con España, sino simplemente la tradición señorial, era no sólo innecesario sino inconveniente y perjudicial, que mi mente, comprendiendo que mi hermano conocía más que yo la historia y que no era capaz de engañarme, entró en la fase de la duda y concluí prometiéndole estudiar con ánimo sereno la historia de Bizkaya y adherirme firmemente a la verdad.”
A partir de ahí se convertiría en un furibundo nacionalista y separatista, más aún tras trasladarse a Barcelona a estudiar y conocer de primera mano el catalanismo, entonces en sus primeros pasos. Tras la muerte de su madre, Sabino vuelve a Bilbao y comienza su andadura política. Amante de la polémica, no dudaría en arremeter contra la celebración por parte de la Junta Carlista de Vizcaya del aniversario de la jura de los fueros vizcaínos del reclamante del trono D. Carlos, bajo el árbol de Guernica, negando que cualquier patriota vasco pudiese honrar el gesto de D. Carlos, rechazando asímismo el fuerismo, el carlismo y el tradicionalismo en pos del nacionalismo independentista radical que ya profesaba.
 En un artículo de 1893 en Bizkaitarra Sabino Arana se definiría como "anticarlista, anti-integrista, antieuskalerriaco, anticonservador, antifusionista, anti-republicano, en una palabra antiespañol, que es lo que todo vizcaíno debe ser". Desde entonces Arana cultivaría un odio irracional al carlismo como máximo enemigo de la patria vasca, como aliado natural del españolismo. Este camino antiespañol, independentista y racista que impuso Arana desde el principio en su partido nacionalista vasco es el mismo que vemos hoy día. No sólo no hay rastro de carlismo, es que es la antítesis, la negación más absoluta del carlismo. 
En cuanto al nacionalismo catalán se podría decir tres cuartos de lo mismo. De origen meramente cultural, el incipiente regionalismo catalán fue tornándose con el paso del tiempo en nacionalismo sin que el carlismo tuviese arte ni parte. Más bien habría que achacarlo a intereses económicos pues, como dice Vicens Vives: "surge de la burguesía textil, encarnada en el Fomento del Trabajo Nacional, contra el librecambismo de la Restauración". En 1881 aparecería la revista L´Avenç que, según el profesor Pabón, fue siempre "muy catalanista, liberal y democrática". En 1882 Valentín Almirall (republicano) fundaría el partido Centre Catalá, del que algunos intelectuales de la llamada Reinaixença se escindirían para formar la Lliga de Catalunya, de corte más conservador, en el que pronto sobresaldría Enrique Prat de la Riba, considerado uno de los "padres" del nacionalismo catalán, que expondría ese paso del regionalismo al nacionalismo en las llamadas Bases de Manresa. En 1885 una asamblea de entidades catalanistas reunida en Barcelona eleva a Alfonso (XIII) el célebre memorial de greuges (agravios), primera manifestación de aspiraciones nacionalistas. En 1889 Pere Pagés y Rueda escribiría en la revista Reinanxença que los catalanistas, si eran en verdad catalanistas, no podían ser carlistas: "Crec que els catalanistes, si són verdadres catalanistes, no són, ni seran, ni ara ni mai, carlins. De cap manera. No seran carlins de la mateixa manera que no seran fusionistes, conservadors ni federals. Som catalanistes perqué creiem que cap dels partits politics que avui funcionen, pot de cap manera portar a Catalunya al lloc d´enaltiment que nosaltres, els catalanistes, li desitgem". En 1903 aparece el primer partido catalanista de izquierdas, el Centre Nacionalista Republicá. Dando un pequeño salto, ya en 1922 Francesc Maciá fundaría el Estat catalá y Rovira y Virgili junto a otros Acció Catalana que, en coalición con los nacionalistas vascos y y gallegos formarían el organismo interregional Galeusca (Galicia-Euskadi-Cataluña) para luchar contra España. Pronto se fundarían otros partidos nacionalistas como la democristiana Unió Democrática de Cataluña o la izquierdista Esquerra Republicana de Cataluña. 
Pues bien, en ninguno de esos movimientos políticos tuvo el carlismo nada que ver. No intervino salvo para denunciarlos precisamente por su carácter antiespañol y por tanto anticarlista. No hay nada que pruebe o que demuestre esas "raíces carlistas" inexistentes del nacionalismo separatista en España. Ni del nacionalismo liberal con su carácter profundamente egoísta, ni del separatismo izquierdista, cuyo fin no es la independencia en sí misma, sino que es un instrumento para construir un estado Socialista, como ocurre con la CUP o ETA en el caso vasco.
No hay por tanto una continuidad histórica entre las zonas antaño carlistas y hoy nacionalistas sino una profunda ruptura, moral e ideológica, producto de la educación y la propaganda en manos nacionalistas durante lustros.
Que algunas personas concretas que fueron en su día carlistas, o hijos de carlistas, se pasaran al nacionalismo ya sea vasco o catalán, no quiere decir de ninguna manera que esa evolución fuera natural ni lógica ni necesaria, no es un proceso inexorable ni mucho menos una línea recta. ¿Diríamos lo mismo de los que se pasaron al liberalismo, al socialismo o al comunismo? Porque ejemplos hay, y muchos.
En cuanto al tema de la defensa de los fueros por el carlismo, para algunos es sinónimo de nacionalismo o de protonacionalismo. Nada más lejos de la realidad. La defensa de los fueros, del regionalismo le llamaríamos hoy, no es sino la lógica defensa de la Tradición española, encarnada en sus usos y costumbres enraizados a lo largos de la historia que, convirtiéndose en ley, son los fueros. España no es, no fue nunca, un estado centralista jacobino como quiso imponer el liberalismo nacionalista decimonónico copiándolo allende nuestras fronteras. Antes al contrario, España fue una federación de reinos, principados, señoríos y regiones dotadas de sus propias leyes, usos y costumbres con fidelidad absoluta a la única nación que es España. Y el carlismo, como heredero de esa Tradición, defiende las distintas tradiciones jurídico-políticas y religiosas de los diferentes pueblos que forman España, dentro del lema "Unidad en la variedad". Por contra, el nacionalismo retuerce, cuando no inventa, la historia y la tradición para fundar naciones inexistentes y así romper la única nación que es España. Para llegar a esa falsaria conclusión los nacionalistas que alguna vez fueron carlistas tuvieron que renegar del carlismo, como hizo Sabino Arana, para abrazar una idea absoluta y totalmente contraria y antitética. 
Es por tanto intelectual y políticamente absurdo, tergiversado e inexacto por imposible el mantener esa aseveración torticera e interesada de que los nacionalismos separatistas tienen raíces carlistas. El carlismo no ha evolucionado ni tiene herederos, se hereda a sí mismo porque aquí sigue, en pie, en defensa de España y contra todo separatismo.

domingo, 26 de marzo de 2017

Recordando a D. Francisco Martínez García

Conocemos por el diario La verdad de Murcia que mañana exhumarán los restos de D. Francisco Martínez García para enterrarlo por la tarde en la Catedral de Murcia a causa de su próxima beatificación por mártir. El diario que tan bien dirigió D. Francisco, glorifica su paso por la alcaldía de Murcia, su categoría humana, su capacidad intelectual y profesional, su papel como director del diario y su carácter profundamente religioso. Pero omite no sé si por descuido o deliberadamente su militancia política durante sus últimos años de vida en el Carlismo, siendo durante la república y hasta el fin violento de sus días jefe provincial de la Comunión Tradicionalista de Murcia. Se hace pues necesario refrescar un poco la memoria.

Tras el advenimiento de la república y vueltos a la disciplina de la Comunión Tradicionalista los integristas, comienza una efervescencia del Carlismo en el antiguo Reino de Murcia, aglutinándose alrededor de la figura de D. Francisco Martínez García, que ingresó en el Carlismo al ver que la situación de la Religión y de España empeoraba cada vez más. "Estudió a fondo los programas de los partidos (explica su hija María Francisca) y se decidió por la Comunión Tradicionalista". Pronto consiguió reestructurar la Comunión Tradicionalista en la Región, junto a otros jóvenes murcianos como José Sintas o Diego Hernández Illán, que se encargaron respectivamente de la AET (Asociación Escolar Tradicionalista) y de los Estudiantes Católicos. En 1934 ya lo vemos como jefe provincial. 

Durante la república las actividades carlistas aumentan progresivamente en propaganda y organización, con D. Francisco al frente. Se llevan a cabo reuniones organizativas, mítines divulgativos, etc, llegando a constituírse Juntas Comarcales en casi todas las comarcas del antiguo Reino. Con ello, llegó también para el Carlismo murciano la persecución, como lo prueba el asalto y destrozo del Círculo Tradicionalista sito en la Plaza de Romea de la capital o las detenciones de numerosos carlistas como José Sintas, Andrés Campillo, Francisco Fernández Herrera y otros. Esto no hizo sino que llegaran a las filas de la Comunión más murcianos, como Valverde, Vicente Llanos y tantos otros.

En víspera del 18 de julio de 1936, los carlistas murcianos se integran en los preparativos del Alzamiento. Llegado el 17 de julio, de la casa de Diego Hernández Illán salen hacia Cartagena dos delegados, uno de Falange y otro del Carlismo, siendo apresados ambos y asesinados en el llamado puerto de la Cadena. El carlista era Francisco Robles.

La familia de D. Francisco estaba de vacaciones en Tribaldos (Cuenca). El 5 de agosto, Francisco Martínez García vio como un camión de milicianos empezaba a rodear la casa. "Servidor de ustedes", respondió a las milicianos que preguntaban por él. Inmediatamente, él y una empleada fueron arrestados y llevados a una Iglesia, usada como cárcel. La empleada contaría después cómo durante su cautiverio D. Francisco permaneció en oración. A las nueve de la noche fue fusilado a la salida del pueblo. Al exhumar su cadáver encontraron el rosario entre sus dedos. Después de su muerte un miliciano a una hija suya le confesaría: "No había más remedio que matarlo, porque había pruebas de que era muy católico".

Honor y gloria a este murciano católico y carlista que dio su vida por Dios y por España y que pronto, parece que muy pronto, será beatificado.

domingo, 12 de febrero de 2017

EL PP Y EL HUMANISMO CRISTIANO

Tras el congreso nacional (sic) del PP, ya conocemos el supuesto nuevo ideario del partido. Más de lo mismo. En materia moral, que es de lo que trataremos en este artículo, podemos decir sin equivocarnos que dan un paso más en su deriva inmoral y relativista. A su declarada defensa del aborto, del "matrimonio" homosexual, del colectivo que llaman pomposamente LGTB concretado en la perversa ideología de género y en general del laicismo, se le ha añadido, bien que vergonzantemente (como suelen hacerlo) el eufemismo "maternidad subrogada", en puridad vientre de alquiler, con la fórmula ni entramos ni salimos lo dejamos en manos de expertos. Al mismo tiempo, no sé si para tranquilizar sus conciencias (si es que las tienen, que francamente a tenor de los hechos lo dudo) en el articulado de los estatutos añaden una mención al humanismo cristiano como referencia del ideario del partido.

Pero, ¿Existe lo que se conoce como contradictio in terminis entre esa deriva ideológica y la mención al humanismo cristiano? A mi juicio no. Y lo explicaré. El llamado humanismo cristiano, quisicosa confusa y difusa que debemos sobre todo al filósofo francés Jacques Maritain, fue un intento fracasado de conciliar liberalismo y catolicismo (cuestión repetidamente condenada por las Papas como es público y notorio para cualquier entendido en la materia), obteniendo como resultado difuminar al segundo en aras del primero, echándose éste cada vez más en brazos del progresismo. Consecuencia de lo cual fue una confusión, debilitamiento y división de los católicos en política demoledor. Este humanismo no es sino un culto al hombre alejado de Dios, una idolatría de la conciencia humana autónoma sin tener en cuenta la Ley Natural y la Moral Objetiva. Al mismo tiempo, en el plano político, es la concepción del campo de las instituciones naturales, sociales y políticas sin necesidad de Gracia alguna, tan sólo una difuminada influencia que no se concreta en la práctica en nada. 

Por lo tanto no es de extrañar que un humanista cristiano, en aras de su independencia moral y su liberalismo político concretado fundamentalmente en la libertad individual, admita como si tal cosa los postulados del progresismo al que pertenece, importándole una higa lo que real y verdaderamente dice el catolicismo, religión que, paradójicamente, dice profesar . Y así vemos cómo no tiene reparos en admitir sin remordimientos de conciencia temas tan graves y tan brutales como el asesinato legal de seres inocentes en el vientre de sus madres (un auténtico genocidio) o el ataque indiscriminado a la familia natural, célula básica de la sociedad, que está acabando con la civilización tal y como la hemos conocido hasta ahora.

Para ensalzar su defensa de este humanismo que diremos "cristiano" así entre comillas, nos dicen que no es sino, con Grecia y Roma, uno de los puntales de la civilización occidental. Pues bien, esto es falso. La civilización occidental, o por mejor decir, Europa, no fue otra cosa que la Cristiandad, rota por la reforma protestante. Y es a esta mal llamada reforma a la que le debe su ser el humanismo cristiano, porque lejos de la búsqueda de la restauración de un Orden Social Cristiano (católico, se entiende) conforme a la doctrina tradicional, busca una reconciliación (imposible) con el "mundo moderno" derivado del protestantismo y plasmado en las ideas de la Revolución Francesa, reconduciéndolo para darle un pequeño sitio (no el mejor ni el más grande)  a Cristo y su Iglesia. Una especie de "fraternidad universal", una religión humanitarista sin Iglesia hegemónica, muy cercana a la querida por la masonería, por cierto. En palabras de Rafael Gambra ("El silencio de Dios"): ... Todo el problema se reduce a un retraso de la Iglesia católica, que no ha evolucionado según el ritmo de los tiempos y ha dejado de responder a las exigencias de la Historia. Se reconoce entonces en el progreso del "mundo moderno" (en la obra de la Revolución y del maquinismo, en la tecnocracia y el socialismo) realizaciones criptocristianas, y se pide perdón a ese mundo moderno por la secular incomprensión de la Iglesia...Es el momento para el progresismo de un arreglo de pesas y medidas con el "mundo moderno" para que una Iglesia debidamente evolucionada vuelva a dialogar con ese mundo y ocupe un puesto de poder no ya rector, pero sí respetado y nunca más en situación de lucha y condenación de ese mundo. La labor consistirá en miminizar la fe y la moral reduciéndola ( a través de las "pendientes naturales") a lo que convenga estimar como "esencial", en renegar de la propia tradición de la Iglesia y de la civilización que ella creó considerándolas como "adherencias" o "alienaciones", en limar cuantas aristas rocen la mentalidad y formas de vida modernas, para demostrar al mundo de hoy que ser católico viene a ser lo mismo que no serlo, y que tal profesión en nada choca con las exigencias de la vida actual y del "humanismo". Consistirá asimismo en reducir la vida religiosa al interior de las conciencias, abandonando toda pretensión comunitaria-histórica de que la fe informe jurídicamente o políticamente la vida de los pueblos(...) Es el momento del culto al Hombre, esa "idolatría de los últimos tiempos" en la que el hombre se adora a sí mismo en la vacuidad de un humanismo sin sentido ni contenido."

Teniendo todo esto en cuenta, ¿Puede un católico coherente y consecuente poner sus esperanzas en un partido que se ha rendido con armas y bagajes al progresismo por mor precisamente de ese humanismo cristiano del que tanto presume? Y otra pregunta, ¿Cabe la práctica rendición de los medios de la Iglesia (COPE y 13TV fundamentalmente) y de la propia CEE a este partido laicista, abortista, antifamilia y pro ideología de género? Creo que no es necesario dar una respuesta al inteligente lector.

sábado, 14 de enero de 2017

LLAMADA DE ATENCIÓN

En los últimos tiempos, debido a las leyes antivida y antifamilia englobadas en la ideología de género agresivas e intolerantes que se están imponiendo en nuestra Patria, se están poniendo en marcha algunas iniciativas conducentes a paliar el daño que éstas están produciendo en el tejido social.

Si bien pueden parecer loables y dignas de encomio tienen a mi juicio un grave problema. No van al fondo del asunto. Se quedan en la superficie, no atacan el todo sino una parte y, quiera Dios que me equivoque, están condenadas al fracaso.

Su primer error es invocar el origen y causa de todos los males, que no es sino la malhadada constitución de 1978 que, según nos quieren hacer creer, "nos dimos" los españoles. Esa constitución que, como todos sabemos es papel mojado y apenas se aplica o se respeta, es culpable directa de que en España exista el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo, o el cambio de sexo, porque legalmente lo permite y lo ampara. Es absurdo apelar a la fuente del mal para conseguir un bien. 

El segundo es poner al frente como cabeza visible a personalidades del sistema, políticos de partidos que durante años han callado mientras ostentaban cargos o entraban en listas electorales y que al verse fuera por los motivos que sean quieren recuperar el protagonismo perdido, eso sí, sin abandonar el partido que pone en marcha esas leyes liberticidas con las que dicen estar en desacuerdo. Lo valiente, lo coherente, lo lógico es darse de baja del partido si no estás de acuerdo con sus políticas, pero desde el primer momento en que se producen, no a posteriori una vez defenestrado o marginado. ¿Temen que quizá alguien extra muros del sistema se alce con el Santo y la limosna? Da la sensación de que pensaran: "Creémoslo y encabecémoslo nosostros antes de que lo hagan otros, más robustos y fuertes en la Verdad".

El tercero es admitir en la plataforma asociaciones digamos "sospechosas" como es el caso conocido de algunas ligadas a un grupo secreto de oscuras intenciones llamado Yunque.

Y el cuarto desde el punto de vista político-doctrinal es teñirlo todo de liberalismo, hermano del relativismo, aquél que dice siguiendo a Marx (Groucho):"estos son mis principios, si no les gusta tengo otros".  Al liberalismo, raíz, principio y germen de estas leyes inicuas con las que se pretende acabar, no se combate con más liberalismo, por más supuestamente conservador que se nos quiera presentar. 

Para que una contestación social tenga éxito debe surgir de la sociedad misma, no de los políticos, y menos de los políticos que nos han llevado a esta situación exasperante y asfixiante. Debe ser una contestación total a una serie de contravalores instalados y no a unos pocos porque otros se han acabado aceptando. Y finalmente ha de ser promovida desde la honradez intelectual, la coherencia y la búsqueda constante de la Verdad y el Bien Común. 

Una causa noble puede estar adulterada o manipulada por agentes extraños a ella. Desgraciadamente (puedo estar equivocado y nada me agradaría más que estarlo) al menos las que yo conozco pueden tener algo de eso y por ello hago esta llamada de atención. No se trata de ser más purista que nadie pero sí de mantener un mínimo de lealtad a los principios que se defienden con tantas dificultades sin temor a ser traicionados, manejados o engañados. De cualquier manera ojalá y tengan éxito porque eso significará el éxito de todos.

viernes, 16 de diciembre de 2016

TODOS CON CALLOSA

Estamos asistiendo estos últimos días a la lucha de todo un pueblo, el pueblo sano, honrado, decente y con memoria (la auténtica memoria histórica) por mantener la Cruz delante de la parroquia de San Martín en Callosa del Segura, que recordaba la lista de los asesinados por el Frente Popular en los años de la guerra civil, 64 en total, entre ellos los dos sacerdotes de la localidad. Una lucha frente al sistema y frente a los herederos de los asesinos. El alcalde socialista llamado Francisco José Maciá, cargo conseguido merced a la unión con IU y podemos, haciendo gala del odio y la revancha que les caracteriza, trata de arrancar del alma del pueblo esa Cruz que tanto simboliza y los restos de la conmemoración de lo que en aquél pueblo ocurrió. No sólo fue persecución de personas sino también de cosas, todos los edificios religiosos del pueblo fueron asaltados y quemados, así como los centros considerados de derechas, el Círculo Tradicionalista entre ellos y las obras de arte religiosas.

Pero no podría hacerlo si no fuera por la maldita ley de la (des)memoria histérica que puso en marcha Zapatero y que el actual gobierno centro-reformista-liberal-progresista no ha tenido los redaños de derogar. Una ley revanchista, que escupe odio por los cuatro costados y que busca, casi ochenta años después, ganar una guerra que, gracias a Dios, perdieron. 

Este intento, por ahora infausto, demuestra al mismo tiempo el odio, yo diría también el temor, que la Cruz, símbolo de la Pasión de Cristo, les profesa. Un odio y un temor irracional, visceral, agresivo y violento que trata de desterrar de nuestras calles, plazas, edificios públicos, expresiones sociales, etc. etc. cualquier vestigio que recuerde a la Religión Católica, a la que no permiten la mínima libertad. No es cuestión de libertad religiosa como algunos (seguramente de buena fé) proclaman, sino de libertad para el catolicismo en concreto.

Por eso aplaudimos a los vecinos de Callosa y les apoyamos con todas nuestras fuerzas, porque contra viento y marea están defendiendo la Cruz de Cristo y el derecho a recordar a sus mayores caídos sin duda por esa misma Cruz y por ser buenos españoles. Solo les pedimos que se mantengan firmes, que no renuncien, y que sean tan valientes y esforzados como lo fueron sus mayores en otras épocas de persecución que algunos (los de siempre) tratan de repetir. 

jueves, 27 de octubre de 2016

DE PORQUÉ ODIAN A LA CRUZ DE BORGOÑA

En la sesión de investidura a la presidencia del gobierno, al tomar Pablo Iglesias la palabra, se ha despachado a gusto contra la Cruz de Borgoña, a la que parece culpabilizar de todos los males. ¿A santo de qué se produce ese ataque innecesario, gratuíto y que no venía a cuento en un debate como ese? Sencillamente al odio ya secular que tiene la progresía en general y el marxismo que este personaje encarna en particular. ¿Porque? A mi juicio por tres cuestiones que explicaré brevemente: 

En primer lugar por el carácter cristiano de dicha Cruz. La cruz de Borgoña o Cruz de San Andrés es el modo conque el cristianismo simbolizó la muerte de S. Andrés, En efecto, S. Andrés murió crucificado en forma de aspa tal y como refleja la Cruz en el año 95 después de J.C .

En segundo lugar por ser la Cruz de Borgoña el símbolo representativo de la España cristiana, imperial, la España grande, heroica, misionera y tradicional, enseña que significó nuestra identidad durante más de 300 años. San Andrés sería adoptado por el Ducado de Borgoña como patrón de la Casa Ducal. Con la llegada de la Casa de Austria a España llegaría la herencia borgoñona trayendo consigo su emblema, formado por dos troncos de árbol cortados provistas de nudos. Desde entonces pasaría a ser el emblema del imperio español, que igual se enarboló en los gloriosos Tercios españoles que en América.

Y por último porque es la enseña que adoptó en España el tradicionalismo político encarnado en el Carlismo monárquico legitimista, desde al menos el 24 de abril de 1935, como insignia oficial del requeté, aunque en algunas ocasiones anteriores fuera enarbolada en algunos actos políticos. De ahí que Iglesias aludiera a los gudaris vascos, porque sabe y es consciente de que los carlistas, con la Cruz de Borgoña al frente, lucharon por Dios y por España frente al separatismo de los gudaris vascos .

Es por tanto evidente que por estas cuestiones la Cruz de Borgoña da urticaria, porque aún se recuerda en ambientes en el que pervive el sentimiento guerracivilista la acción heroica y martirial de los valientes requetés en el campo de batalla. No en vano aún pervive la frase de Indalecio Prieto, "no hay nada más peligroso que un requeté recién comulgado". A pesar de ser en la actualidad el carlismo una fuerza política minoritaria aún se le odia y, yo diría más, se le teme. Se teme su carácter irreductible, intransigente, valiente, patriótico y limpio. Se teme que, como ocurrió otras veces en la historia, como el Ave Fénix vuelva a resurgir, y para ello hay que evitar que levante cabeza, a costa de mentir, difamar, calumniar, o lo que necesario fuera. A menudo se dice que es bueno que se hable de uno, aunque sea mal. Pues bien, gracias señor Iglesias por hablar de nosotros, quizá no se haya dado cuenta de que nos ha hecho un favor, haciéndonos propaganda gratuíta.

martes, 11 de octubre de 2016

UN NUEVO 12 DE OCTUBRE

Los españoles de bien nos disponemos a conmemorar, una vez más, la gloriosa fecha del 12 de Octubre, como recordatorio de la gesta sin igual que supuso el descubrimiento, conquista y evangelización de un Nuevo Mundo llamado desde entonces América. Pero nos quedaríamos muy cortos si pensamos únicamente en ese hecho. Lo que se celebra es mucho más, es el día de la Hispanidad. Pero, ¿Qué es la Hispanidad?

Haciendo un recorrido rápido del origen del vocablo Hispanidad, como nos recuerda Mons. Zacarías de Vizcarra (el primero en utilizar el concepto en su sentido moderno): "Basta hojear los viejos diccionarios castellanos para encontrar en ellos esta palabra, aunque con diversa significación de la que ha recibido actualmente y con la esquela mortuoria de «anticuada». Así, por ejemplo, la quinta edición del Diccionario de la Academia, publicada en 1817, dice así: «Hispanidad, s. f., ant. Lo mismo que Hispanismo.» Y a continuación define así esta otra palabra: «Hispanismo, s. m. Modo de hablar peculiar de la lengua española, que se aparta de las reglas comunes de la Gramática. Idiotismus hispanicus. Tan antigua es esta palabra en su sonido material, que la encontramos en el Tractado de Ortographia y accentos del bachiller Alexo Vanegas, impreso en Toledo, sin paginación, el año 1531 y conservado como preciosidad bibliográfica en la Biblioteca de la Real Academia de la Lengua. «De los oradores –dice Vanegas– M. Tull. y Quinti. son caudillos de la elocuencia, aunque no les faltó un Pollio que hallase hispanidad en Quintiliano», &c. (segunda parte, cap. V). Más aún: es probable que los romanos del siglo primero después de Cristo empleasen la palabra «hispanitas» (hispanidad) para designar los giros hispánicos del latín de Quintiliano, en el mismo sentido que el propio Quintiliano usa la palabra «patavinitas» (paduanidad) al hablar del latín, de Tito Livio. «Pollio –dice– deprehendit in Livio patavinitatem», es decir: «Polión encontró patavinidad (paduanidad) en Livio.» (De Institutione Oratoria, libro I, cap. V). Pero date o no date del siglo primero la materialidad de la palabra «Hispanidad» lo cierto es que no tenía la significación que luego se le ha dado, y era además inusitada hasta en su acepción gramatical".

Hispanidad, en su sentido moderno, acuñado primeramente por el propio Zacarías de Vizcarra y continuado felizmente por intelectuales de la talla de Ramiro de Maeztu (en su imprescindible libro "Defensa de la Hispanidad") o Manuel García Morente (en su ensayo "Idea de la Hispanidad"), acude a conceptos ya utilizados previamente, como Cristiandad para definir a las pueblos cristianos o humanidad para englobar a todo el género humano. Así pues, Hispanidad sería el conjunto de pueblos hispánicos que tienen una religión, una lengua, una tradición y una cultura comunes, diseminados por Europa, América, África y el Oriente. Es por lo tanto una familia de naciones hermanas en la que no se tiene en cuenta la sangre, ni el color ni la raza de sus miembros. 

No es por consiguiente lo que se celebra la "fiesta nacional de España", como ahora se dice, es mucho más, es la fiesta de todos los pueblos o naciones hispánicas en hermandad. Por eso se queda corto celebrar únicamente el descubrimiento (por importante que fuera, que lo fué), aunque nos vale como punto de partida y principio de lo que finalmente acabaría siendo.

Y frente a esto, ¿Con qué nos encontramos? Hemos pasado de tener un Instituto de Cultura Hispánica (que funcionaba prácticamente como un ministerio) a no tener en absoluto política alguna de estado tendente al mundo hispánico; de ser una fiesta cuasi universal a recluírla en nuestros estrechos márgenes geográficos (y mentales) de fiesta "nacional"; de estar orgullosos de nuestra impronta histórica a autodenigrarnos y llegar a llamar a la sin par hazaña del Descubrimiento "genocidio"; de sentir que formamos parte de la hermandad hispánica a utilizar vocablos y conceptos antihispánicos como "América latina" o "latinoamericano" y, lo que es ya el colmo, prohibir en algunas localidades de España controladas por los enemigos de España (y por tanto de la Hispanidad) que se celebre el 12 de octubre. 

Por eso, más que nunca, en toda España pero sobre todo en ambientes antihispánicos como Cataluña es obligado y necesario celebrar con alegría pero también con contundencia la fiesta de todos los españoles de ambos hemisferios como acto de afirmación nacional y de hermanamiento de todos los pueblos hispánicos. No podemos dejarnos arrebatar nuestro orgullo de españoles y de hispánicos. Es hora de poner pie en pared y volver a sentirse públicamente orgullosos de nuestra historia. Aunque oficialmente no nos apoyen, da igual, el sano y noble pueblo español no necesita de estas caducas y traidoras instituciones que dicen falsamente que nos representan.

Y por supuesto, no nos olvidamos, es el día de la Virgen del Pilar, patrona de España y de la Guardia Civil, que tantos servicios ha prestado a España. Recémosla con fervor porque falta nos hace. 

¡¡ARRIBA LOS VALORES HISPÁNICOS!!
¡¡VIVA LA HISPANIDAD!!
¡¡VIVA ESPAÑA!!
¡¡VIVA LA VIRGEN DEL PILAR!!