domingo, 24 de septiembre de 2017

CATALUÑA: CÓMO SE HA LLEGADO HASTA AQUÍ Y QUÉ SE HA DE HACER.

Es posible que a más de uno le haya sorprendido la situación a la que se ha llegado en Cataluña. El propio Rajoy, en su infinito ensimismamiento, ha llegado a declarar que  "Nadie pudo imaginar que asistiríamos a un espectáculo tan deplorable". Que semejante cosa la piense un ciudadano cualquiera sin suficiente conocimiento de causa tiene un pase, pero que lo piense y lo diga todo un presidente del gobierno es gravísimo. 

Si bien el nacionalismo separatista hunde sus raíces en el error liberal imperdonable del siglo XIX de convertir España en un estado centralista al estilo jacobino, y tras frustrados intentos de subvertir el orden como ocurriría ya a principios del siglo XX , no sería hasta la II república cuando el separatismo catalán daría su auténtica cara. Si estudiamos un poco aquél periodo, encontraremos muchas coincidencias con el momento actual: gobiernos débiles, inoperantes y colaboracionistas por acción o por omisión, chantaje separatista mediante los votos a dichos gobiernos, utilización de los resortes del Estado, de las escuelas, de los medios de comunicación y de actos como el 11 de septiembre para propalar el separatismo y el odio a España, desafección y sedición de la propia Generalidad, desbordamiento de los partidos separatistas burgueses y republicanos por los más radicales, vejámenes y provocaciones a las fuerzas del orden público y guardia civil, rebelión de los mozos de escuadra, actuación ambigua cuando no francamente separatista de parte de la Iglesia en Cataluña, etc. etc., que dió como resultado un golpe cruento que trató de crear un república catalana. Prácticamente igual a lo que estamos viviendo en la actualidad. ¿A quién le puede extrañar que se repita?

Desde antes, pero especialmente tras la aprobación de la malhadada e insensata constitución de nuestros males, con sus autonomías y sus "nacionalidades", las organizaciones culturales y políticas llamadas entonces "nacionalistas moderadas" se dedicaron de lleno a la propaganda de la inexistente "nación catalana", de la opresión española, y de la libertad catalana perdida, todo ello a ciencia y paciencia de las autoridades y del estado español en su conjunto. La legalización del acto del 11 de septiembre, con la carga manipuladora que se preveía que se le iba a dar fue una concesión más a añadir. Con el logro y la obtención del estatuto y las diferentes concesiones y competencias que los sucesivos gobiernos débiles y cobardes que hemos soportado le han ido transfiriendo, la Generalidad ha conseguido ser un estado de facto, aunque no de iure (todavía) cuasi independiente. Así, con las sucesivas reformas del estatuto, cada vez más separatistas, con la financiación cada vez más cuantiosa, con la educación y el poder público en sus manos y los medios de comunicación públicos a su servicio, el separatismo ha crecido y crecido en Cataluña a niveles graves y preocupantes que el Estado y los gobiernos han permitido so capa de que en democracia toda idea política es legítima, aunque se trate de la destrucción de España como Patria común e indivisible de todos los españoles. ¿De verdad nadie imaginaría un escenario como el presente? Pero si han incumplido sistemáticamente las decisiones judiciales y del Tribunal Constitucional desde hace años. ¿Están ciegos o son cómplices? Han estado 40 años preparando concienzudamente lo que finalmente ha sucedido. 

De tal forma que, creyendo ingenuamente (por ser benignos) que dándoles lo que piden se contentarían, ha estallado un movimiento separatista revolucionario absolutamente previsible que el gobierno no ha sabido o querido parar por ignorancia histórica, por negligencia, por cobardía, por estupidez o por todo a la vez. Y digo revolucionario porque, como en el 34, los partidos separatistas conservadores capitalistas y republicanos de izquierda están siendo empujados, yo diría casi desbordados ya, por la CUP, engendro comunista radical que ha adquirido la táctica separatista de Trotski como medio para implantar un régimen comunista, análogamente a lo que le ocurrió a la misma ERC y a Estat Catalá con la Alianza Obrera en su día, en connivencia con Podemos que suma a su odio a España el refrán "a río revuelto ganancia de pescadores".

Por tanto culpables los separatistas, sí, culpables los que se saltan la ley, por supuesto, pero también los políticos desde la transición que abrieron la puerta al separatismo que antes de la constitución apenas cabían en un taxi como aquél que dice, culpable la propia constitución a la que tanto apelan ahora en un ejercicio de esquizofrenia galopante y culpables los distintos gobiernos que se han sometido al chantaje separatista por auparse o mantenerse en el poder con una visión cortoplacista y partidista antipatriótica evidente. Porque, no nos engañemos, esto no es cosa del pueblo catalán, es cuestión de las élites que se auparon al poder y que, poco a poco, con paciencia, han ido manipulando a los catalanes hasta conseguir que muchos de ellos, aún no la mayoría, pero muchos, olviden su españolía y se revuelvan contra su auténtica y única patria que es España.

Capítulo aparte merece la actitud y la actuación de cierta parte de la Iglesia catalana. Hemos tenido que soportar estoicamente los católicos cómo Obispos como el de Solsona, Javier Novell, se ha posicionado claramente a favor del referéndum y ha pedido que se participe, cómo en Iglesias catalanas se colgaban trapos separatistas o cómo 300 sacerdotes catalanes han firmado una declaración en la que afirman " el carácter nacional de Cataluña y consideran que conviene que sean escuchadas las legítimas aspiraciones del pueblo catalán”, entre otras lindezas, mientras que la Conferencia Episcopal Española y el Vaticano dan la callada por respuesta. Esto es gravísimo. Hará falta pues, ya que la propia Iglesia no lo hace, recordarles a estos clérigos que antes que católicos son nacional-separatistas, que, como dice León XIII en Sapientiea Christianiae "“Por la ley de la naturaleza estamos obligados a amar especialmente y defender la sociedad en que nacimos, de tal manera que todo buen ciudadano esté pronto a arrostrar hasta la misma muerte por su patria”, y Pío XI, en la encíclica Divini Ilius Magistri, afirma:"El buen católico, precisamente en virtud de la doctrina católica, es por lo mismo el mejor ciudadano, amante de su patria y lealmente sometido a la autoridad civil constituida, en cualquier forma legítima de gobierno".  Pero la doctrina católica no queda ahí, sino que alerta sobre los pecados, por exceso, contra el sano patriotismo. Se peca por exceso incurriendo en nacionalismo exagerado cuando el amor patrio"que de suyo es fuerte estímulo para muchas obras de virtud y de heroísmo cuando está dirigido por la ley cristiana, pasados los justos límites, se convierte en amor patrio desmesurado (Pío XII, Summi Pontificatus). Estos sacerdotes han olvidado que su patria es España y es su deber defenderla, pero han olvidado algo más importante aún. Su carácter católico. ¿No han leído a Torras y Bages y su obra la "Tradición catalana"? En ella expone su tesis principal: "Cataluña será católica o no será". ¿Se imaginan una Cataluña independiente gobernada por los ateos anticatólicos y comecuras de la CUP? ¿Eso quieren? Es de locos. 

Una vez estallado el golpe por no haber sabido o querido adelantarse a él, ¿Qué hacer? ¿Persistir en los mismos errores? ¿Seguir con la cantinela del diálogo? ¿Pactar una reforma constitucional o una reforma fiscal como dice el gobierno? ¿Permitir que los cabecillas del golpe se vayan de rositas y que no paguen por lo que han hecho? Por lo pronto estamos viendo espectáculos vergonzosos y grotescos como el del ministro de Guindos abriendo la puerta a una negociación acerca de un nuevo sistema de financiación. ¡Más dinero!, o a Rajoy en su última comparecencia pidiendo diálogo y negociación...¡a un golpista!, mientras se permite el maltrato y la humillación a las fuerzas de orden público (en especial a la Guardia Civil) o como el PP (supuesto baluarte en Cataluña de España) frena mociones de sus alcaldes y concejales a favor de la unidad de España. Todo esto es ridículo, humillante y suicida. No. A los delincuentes se les detiene y se les encarcela. Sin problema de conciencia alguno.

Bajo mi punto de vista lo que se habría de hacer si de verdad se quiere parar el golpe de un plumazo es:

1-Detener a todos los políticos y funcionarios que hayan estado implicados en el golpe, desde el más secundario del pueblecito más pequeño hasta los cabecillas más importantes, Forcadell, Romeva, Junqueras y Puigdemont. Sin solución de continuidad. Acto seguido aplicación inflexible de las leyes. 

2-Levantamiento de la impunidad parlamentaria de todos los diputados implicados en el golpe para que puedan ser juzgados. 

3-Declarar la ilegalización de todas las asociaciones culturales y de los partidos políticos que han promovido, patrocinado y encabezado el golpe. Asimismo, declarar fuera de la ley el separatismo, como ocurre en otros países de nuestro entorno.

4-Suspensión de la autonomia catalana, recuperación por parte del gobierno nacional de competencias tan importantes como educación y orden público y disolución del parlamento.

5-Depuración de los medios de comunicación públicos catalanes y su vuelta al servicio de todos los españoles.

6-Depuración de los mozos de escuadra que se hayan mostrado favorables al golpe.

7-Bloqueo y control total de las cuentas de la Generalidad catalana.

Por supuesto serían necesarias más pero estas siete medidas las considero de urgencia. Hay que hacerles pagar por lo que han hecho. Con España no se juega. Si no responden de nada (como parece que se pretende por parte de los cobardes acomplejados que rozan la traición que nos (des)gobiernan), se repondrán de sus fracasos y proseguirán con sus maquinaciones contra España. Así pasó y así seguirá pasando. 

Pero de nada servirá parar el 1-0 y hacerles pagar su traición si no apagamos los rescoldos que mañana pueden de nuevo encender un fuego aún más vivo incluso. Es necesario y urgente hacer desde ya una gran obra cultural que conquiste el sentimiento hispánico de los catalanes. Hay que despertar y rescatar el patriotismo español en Cataluña como algo propio y tradicional de los catalanes, desde las escuelas, desde los libros, desde los periódicos, la TV, la política, los púlpitos... hacer en definitiva un proceso de re-españolización de Cataluña. Y al mismo tiempo combatir enérgicamente las tesis separatistas y nacionalistas con la difusión de los ideales de amor a España, a la Tradición catalana profundamente española, a sus costumbres ancestrales, a la lengua de Cervantes (sin perjuicio, por supuesto de una lengua tan española como es el catalán), y todo ello dentro de un profundo amor a Cataluña, que es una forma de amar a España.

Y mientras persista el equivocado estado de las autonomías, con el tiempo, una vez apaciguadas y calmadas las aguas, revisar el estatuto. Pero no conforme a las exigencias separatistas, sino con arreglo a las realidades históricas, tradicionales y culturales de España y Cataluña. Ni una concesión más. 

Termino con una reflexión de Enrique de Angulo, periodista que vivió en directo el golpe de Companys en 1934 y que relató sus vivencias en una crónica que se publicó en forma de libro titulado "Diez horas de Estat Catalá": "Si hemos de evitar un mañana aciago e irreparable; si hemos de sacar de los trágicos días que hemos vivido saludables enseñanzas; si deseamos para Cataluña días de esplendor y de bienestar, hemos de poner todo nuestro esfuerzo, todos, gobernantes y ciudadanos, castellanos y catalanes, ricos y pobres, altos y bajos, en laborar con el amor más ferviente, con el más vivo anhelo de nuestras almas por España y en lograr que Cataluña sea el más rico florón de nuestra patria, no sólo por su apogeo y progreso económico, sino por sus altos valores morales y espirituales, que son el alma de su pueblo y la esencia de su tradición".

lunes, 29 de mayo de 2017

DESHACIENDO UNA TREMENDA FALSEDAD

De un tiempo a esta parte se pregona insistentemente, por parte sobre todo de los liberales que no saben (o no se atreven) a defender la unidad de España, que los nacionalismos separatistas en España tienen raíces carlistas y que, por tanto, el carlismo es causa de los mismos.

A deshacer esta tremenda falsedad histórica y política voy a poner mi empeño en este artículo, porque es verdaderamente llamativo que a la comunidad política más genuínamente tradicional y patriótica española se le acuse, ¡nada menos!, que de originar y favorecer los separatismos y por tanto la ruptura de España.

Ignoro a qué se debe ese interés tan incesante y constante en mantener y difundir semejante calumnia, pero lo cierto y verdad es que no se sostiene por ningún sitio. Vamos a verlo.

Disertaremos acerca de los separatismos más importantes que,  desgraciadamente, existen en España: el vasco y el catalán. Partiendo del vasco (en rigor, antivasco), nos hemos de referir inevitablemente a su fundador, el inefable Sabino Arana. Hijo de un ferviente carlista, pronto Sabino se daría cuenta de que el carlismo que profesó en su juventud debido en gran parte a su padre no era realmente en lo que creía. Sería su propio hermano Luis, ya convertido al nacionalismo "bizkaino", el que le abriría los ojos. Es la llamada "revelación de Abando" de 1882. El propio Sabino explicaría este hecho en el famoso discurso de Larrazabal:


   “Pero el año ochenta y dos (¡bendito el día en que conocí a mi Patria, y eterna gratitud a quien me sacó de las tinieblas extranjeristas!), una mañana en que nos paseábamos en nuestro jardín mi hermano Luis y yo, entablamos una discusión política. Mi hermano era ya bizkaino nacionalista; yo defendía mi carlismo per accidens. Finalmente, después de un largo debate, en el que uno y otro nos atacábamos y nos defendíamos sólo con el objeto de hallar la verdad, tantas pruebas históricas y políticas me presentó él para convencerme de que Bizkaya no era España, y tanto se esforzó en demostrarme que el carlismo, aún como medio para obtener no ya un aislamiento absoluto y toda ruptura de relaciones con España, sino simplemente la tradición señorial, era no sólo innecesario sino inconveniente y perjudicial, que mi mente, comprendiendo que mi hermano conocía más que yo la historia y que no era capaz de engañarme, entró en la fase de la duda y concluí prometiéndole estudiar con ánimo sereno la historia de Bizkaya y adherirme firmemente a la verdad.”
A partir de ahí se convertiría en un furibundo nacionalista y separatista, más aún tras trasladarse a Barcelona a estudiar y conocer de primera mano el catalanismo, entonces en sus primeros pasos. Tras la muerte de su madre, Sabino vuelve a Bilbao y comienza su andadura política. Amante de la polémica, no dudaría en arremeter contra la celebración por parte de la Junta Carlista de Vizcaya del aniversario de la jura de los fueros vizcaínos del reclamante del trono D. Carlos, bajo el árbol de Guernica, negando que cualquier patriota vasco pudiese honrar el gesto de D. Carlos, rechazando asímismo el fuerismo, el carlismo y el tradicionalismo en pos del nacionalismo independentista radical que ya profesaba.
 En un artículo de 1893 en Bizkaitarra Sabino Arana se definiría como "anticarlista, anti-integrista, antieuskalerriaco, anticonservador, antifusionista, anti-republicano, en una palabra antiespañol, que es lo que todo vizcaíno debe ser". Desde entonces Arana cultivaría un odio irracional al carlismo como máximo enemigo de la patria vasca, como aliado natural del españolismo. Este camino antiespañol, independentista y racista que impuso Arana desde el principio en su partido nacionalista vasco es el mismo que vemos hoy día. No sólo no hay rastro de carlismo, es que es la antítesis, la negación más absoluta del carlismo. 
En cuanto al nacionalismo catalán se podría decir tres cuartos de lo mismo. De origen meramente cultural, el incipiente regionalismo catalán fue tornándose con el paso del tiempo en nacionalismo sin que el carlismo tuviese arte ni parte. Más bien habría que achacarlo a intereses económicos pues, como dice Vicens Vives: "surge de la burguesía textil, encarnada en el Fomento del Trabajo Nacional, contra el librecambismo de la Restauración". En 1881 aparecería la revista L´Avenç que, según el profesor Pabón, fue siempre "muy catalanista, liberal y democrática". En 1882 Valentín Almirall (republicano) fundaría el partido Centre Catalá, del que algunos intelectuales de la llamada Reinaixença se escindirían para formar la Lliga de Catalunya, de corte más conservador, en el que pronto sobresaldría Enrique Prat de la Riba, considerado uno de los "padres" del nacionalismo catalán, que expondría ese paso del regionalismo al nacionalismo en las llamadas Bases de Manresa. En 1885 una asamblea de entidades catalanistas reunida en Barcelona eleva a Alfonso (XIII) el célebre memorial de greuges (agravios), primera manifestación de aspiraciones nacionalistas. En 1889 Pere Pagés y Rueda escribiría en la revista Reinanxença que los catalanistas, si eran en verdad catalanistas, no podían ser carlistas: "Crec que els catalanistes, si són verdadres catalanistes, no són, ni seran, ni ara ni mai, carlins. De cap manera. No seran carlins de la mateixa manera que no seran fusionistes, conservadors ni federals. Som catalanistes perqué creiem que cap dels partits politics que avui funcionen, pot de cap manera portar a Catalunya al lloc d´enaltiment que nosaltres, els catalanistes, li desitgem". En 1903 aparece el primer partido catalanista de izquierdas, el Centre Nacionalista Republicá. Dando un pequeño salto, ya en 1922 Francesc Maciá fundaría el Estat catalá y Rovira y Virgili junto a otros Acció Catalana que, en coalición con los nacionalistas vascos y y gallegos formarían el organismo interregional Galeusca (Galicia-Euskadi-Cataluña) para luchar contra España. Pronto se fundarían otros partidos nacionalistas como la democristiana Unió Democrática de Cataluña o la izquierdista Esquerra Republicana de Cataluña. 
Pues bien, en ninguno de esos movimientos políticos tuvo el carlismo nada que ver. No intervino salvo para denunciarlos precisamente por su carácter antiespañol y por tanto anticarlista. No hay nada que pruebe o que demuestre esas "raíces carlistas" inexistentes del nacionalismo separatista en España. Ni del nacionalismo liberal con su carácter profundamente egoísta, ni del separatismo izquierdista, cuyo fin no es la independencia en sí misma, sino que es un instrumento para construir un estado Socialista, como ocurre con la CUP o ETA en el caso vasco.
No hay por tanto una continuidad histórica entre las zonas antaño carlistas y hoy nacionalistas sino una profunda ruptura, moral e ideológica, producto de la educación y la propaganda en manos nacionalistas durante lustros.
Que algunas personas concretas que fueron en su día carlistas, o hijos de carlistas, se pasaran al nacionalismo ya sea vasco o catalán, no quiere decir de ninguna manera que esa evolución fuera natural ni lógica ni necesaria, no es un proceso inexorable ni mucho menos una línea recta. ¿Diríamos lo mismo de los que se pasaron al liberalismo, al socialismo o al comunismo? Porque ejemplos hay, y muchos.
En cuanto al tema de la defensa de los fueros por el carlismo, para algunos es sinónimo de nacionalismo o de protonacionalismo. Nada más lejos de la realidad. La defensa de los fueros, del regionalismo le llamaríamos hoy, no es sino la lógica defensa de la Tradición española, encarnada en sus usos y costumbres enraizados a lo largos de la historia que, convirtiéndose en ley, son los fueros. España no es, no fue nunca, un estado centralista jacobino como quiso imponer el liberalismo nacionalista decimonónico copiándolo allende nuestras fronteras. Antes al contrario, España fue una federación de reinos, principados, señoríos y regiones dotadas de sus propias leyes, usos y costumbres con fidelidad absoluta a la única nación que es España. Y el carlismo, como heredero de esa Tradición, defiende las distintas tradiciones jurídico-políticas y religiosas de los diferentes pueblos que forman España, dentro del lema "Unidad en la variedad". Por contra, el nacionalismo retuerce, cuando no inventa, la historia y la tradición para fundar naciones inexistentes y así romper la única nación que es España. Para llegar a esa falsaria conclusión los nacionalistas que alguna vez fueron carlistas tuvieron que renegar del carlismo, como hizo Sabino Arana, para abrazar una idea absoluta y totalmente contraria y antitética. 
Es por tanto intelectual y políticamente absurdo, tergiversado e inexacto por imposible el mantener esa aseveración torticera e interesada de que los nacionalismos separatistas tienen raíces carlistas. El carlismo no ha evolucionado ni tiene herederos, se hereda a sí mismo porque aquí sigue, en pie, en defensa de España y contra todo separatismo.

domingo, 26 de marzo de 2017

Recordando a D. Francisco Martínez García

Conocemos por el diario La verdad de Murcia que mañana exhumarán los restos de D. Francisco Martínez García para enterrarlo por la tarde en la Catedral de Murcia a causa de su próxima beatificación por mártir. El diario que tan bien dirigió D. Francisco, glorifica su paso por la alcaldía de Murcia, su categoría humana, su capacidad intelectual y profesional, su papel como director del diario y su carácter profundamente religioso. Pero omite no sé si por descuido o deliberadamente su militancia política durante sus últimos años de vida en el Carlismo, siendo durante la república y hasta el fin violento de sus días jefe provincial de la Comunión Tradicionalista de Murcia. Se hace pues necesario refrescar un poco la memoria.

Tras el advenimiento de la república y vueltos a la disciplina de la Comunión Tradicionalista los integristas, comienza una efervescencia del Carlismo en el antiguo Reino de Murcia, aglutinándose alrededor de la figura de D. Francisco Martínez García, que ingresó en el Carlismo al ver que la situación de la Religión y de España empeoraba cada vez más. "Estudió a fondo los programas de los partidos (explica su hija María Francisca) y se decidió por la Comunión Tradicionalista". Pronto consiguió reestructurar la Comunión Tradicionalista en la Región, junto a otros jóvenes murcianos como José Sintas o Diego Hernández Illán, que se encargaron respectivamente de la AET (Asociación Escolar Tradicionalista) y de los Estudiantes Católicos. En 1934 ya lo vemos como jefe provincial. 

Durante la república las actividades carlistas aumentan progresivamente en propaganda y organización, con D. Francisco al frente. Se llevan a cabo reuniones organizativas, mítines divulgativos, etc, llegando a constituírse Juntas Comarcales en casi todas las comarcas del antiguo Reino. Con ello, llegó también para el Carlismo murciano la persecución, como lo prueba el asalto y destrozo del Círculo Tradicionalista sito en la Plaza de Romea de la capital o las detenciones de numerosos carlistas como José Sintas, Andrés Campillo, Francisco Fernández Herrera y otros. Esto no hizo sino que llegaran a las filas de la Comunión más murcianos, como Valverde, Vicente Llanos y tantos otros.

En víspera del 18 de julio de 1936, los carlistas murcianos se integran en los preparativos del Alzamiento. Llegado el 17 de julio, de la casa de Diego Hernández Illán salen hacia Cartagena dos delegados, uno de Falange y otro del Carlismo, siendo apresados ambos y asesinados en el llamado puerto de la Cadena. El carlista era Francisco Robles.

La familia de D. Francisco estaba de vacaciones en Tribaldos (Cuenca). El 5 de agosto, Francisco Martínez García vio como un camión de milicianos empezaba a rodear la casa. "Servidor de ustedes", respondió a las milicianos que preguntaban por él. Inmediatamente, él y una empleada fueron arrestados y llevados a una Iglesia, usada como cárcel. La empleada contaría después cómo durante su cautiverio D. Francisco permaneció en oración. A las nueve de la noche fue fusilado a la salida del pueblo. Al exhumar su cadáver encontraron el rosario entre sus dedos. Después de su muerte un miliciano a una hija suya le confesaría: "No había más remedio que matarlo, porque había pruebas de que era muy católico".

Honor y gloria a este murciano católico y carlista que dio su vida por Dios y por España y que pronto, parece que muy pronto, será beatificado.

domingo, 12 de febrero de 2017

EL PP Y EL HUMANISMO CRISTIANO

Tras el congreso nacional (sic) del PP, ya conocemos el supuesto nuevo ideario del partido. Más de lo mismo. En materia moral, que es de lo que trataremos en este artículo, podemos decir sin equivocarnos que dan un paso más en su deriva inmoral y relativista. A su declarada defensa del aborto, del "matrimonio" homosexual, del colectivo que llaman pomposamente LGTB concretado en la perversa ideología de género y en general del laicismo, se le ha añadido, bien que vergonzantemente (como suelen hacerlo) el eufemismo "maternidad subrogada", en puridad vientre de alquiler, con la fórmula ni entramos ni salimos lo dejamos en manos de expertos. Al mismo tiempo, no sé si para tranquilizar sus conciencias (si es que las tienen, que francamente a tenor de los hechos lo dudo) en el articulado de los estatutos añaden una mención al humanismo cristiano como referencia del ideario del partido.

Pero, ¿Existe lo que se conoce como contradictio in terminis entre esa deriva ideológica y la mención al humanismo cristiano? A mi juicio no. Y lo explicaré. El llamado humanismo cristiano, quisicosa confusa y difusa que debemos sobre todo al filósofo francés Jacques Maritain, fue un intento fracasado de conciliar liberalismo y catolicismo (cuestión repetidamente condenada por las Papas como es público y notorio para cualquier entendido en la materia), obteniendo como resultado difuminar al segundo en aras del primero, echándose éste cada vez más en brazos del progresismo. Consecuencia de lo cual fue una confusión, debilitamiento y división de los católicos en política demoledor. Este humanismo no es sino un culto al hombre alejado de Dios, una idolatría de la conciencia humana autónoma sin tener en cuenta la Ley Natural y la Moral Objetiva. Al mismo tiempo, en el plano político, es la concepción del campo de las instituciones naturales, sociales y políticas sin necesidad de Gracia alguna, tan sólo una difuminada influencia que no se concreta en la práctica en nada. 

Por lo tanto no es de extrañar que un humanista cristiano, en aras de su independencia moral y su liberalismo político concretado fundamentalmente en la libertad individual, admita como si tal cosa los postulados del progresismo al que pertenece, importándole una higa lo que real y verdaderamente dice el catolicismo, religión que, paradójicamente, dice profesar . Y así vemos cómo no tiene reparos en admitir sin remordimientos de conciencia temas tan graves y tan brutales como el asesinato legal de seres inocentes en el vientre de sus madres (un auténtico genocidio) o el ataque indiscriminado a la familia natural, célula básica de la sociedad, que está acabando con la civilización tal y como la hemos conocido hasta ahora.

Para ensalzar su defensa de este humanismo que diremos "cristiano" así entre comillas, nos dicen que no es sino, con Grecia y Roma, uno de los puntales de la civilización occidental. Pues bien, esto es falso. La civilización occidental, o por mejor decir, Europa, no fue otra cosa que la Cristiandad, rota por la reforma protestante. Y es a esta mal llamada reforma a la que le debe su ser el humanismo cristiano, porque lejos de la búsqueda de la restauración de un Orden Social Cristiano (católico, se entiende) conforme a la doctrina tradicional, busca una reconciliación (imposible) con el "mundo moderno" derivado del protestantismo y plasmado en las ideas de la Revolución Francesa, reconduciéndolo para darle un pequeño sitio (no el mejor ni el más grande)  a Cristo y su Iglesia. Una especie de "fraternidad universal", una religión humanitarista sin Iglesia hegemónica, muy cercana a la querida por la masonería, por cierto. En palabras de Rafael Gambra ("El silencio de Dios"): ... Todo el problema se reduce a un retraso de la Iglesia católica, que no ha evolucionado según el ritmo de los tiempos y ha dejado de responder a las exigencias de la Historia. Se reconoce entonces en el progreso del "mundo moderno" (en la obra de la Revolución y del maquinismo, en la tecnocracia y el socialismo) realizaciones criptocristianas, y se pide perdón a ese mundo moderno por la secular incomprensión de la Iglesia...Es el momento para el progresismo de un arreglo de pesas y medidas con el "mundo moderno" para que una Iglesia debidamente evolucionada vuelva a dialogar con ese mundo y ocupe un puesto de poder no ya rector, pero sí respetado y nunca más en situación de lucha y condenación de ese mundo. La labor consistirá en miminizar la fe y la moral reduciéndola ( a través de las "pendientes naturales") a lo que convenga estimar como "esencial", en renegar de la propia tradición de la Iglesia y de la civilización que ella creó considerándolas como "adherencias" o "alienaciones", en limar cuantas aristas rocen la mentalidad y formas de vida modernas, para demostrar al mundo de hoy que ser católico viene a ser lo mismo que no serlo, y que tal profesión en nada choca con las exigencias de la vida actual y del "humanismo". Consistirá asimismo en reducir la vida religiosa al interior de las conciencias, abandonando toda pretensión comunitaria-histórica de que la fe informe jurídicamente o políticamente la vida de los pueblos(...) Es el momento del culto al Hombre, esa "idolatría de los últimos tiempos" en la que el hombre se adora a sí mismo en la vacuidad de un humanismo sin sentido ni contenido."

Teniendo todo esto en cuenta, ¿Puede un católico coherente y consecuente poner sus esperanzas en un partido que se ha rendido con armas y bagajes al progresismo por mor precisamente de ese humanismo cristiano del que tanto presume? Y otra pregunta, ¿Cabe la práctica rendición de los medios de la Iglesia (COPE y 13TV fundamentalmente) y de la propia CEE a este partido laicista, abortista, antifamilia y pro ideología de género? Creo que no es necesario dar una respuesta al inteligente lector.

sábado, 14 de enero de 2017

LLAMADA DE ATENCIÓN

En los últimos tiempos, debido a las leyes antivida y antifamilia englobadas en la ideología de género agresivas e intolerantes que se están imponiendo en nuestra Patria, se están poniendo en marcha algunas iniciativas conducentes a paliar el daño que éstas están produciendo en el tejido social.

Si bien pueden parecer loables y dignas de encomio tienen a mi juicio un grave problema. No van al fondo del asunto. Se quedan en la superficie, no atacan el todo sino una parte y, quiera Dios que me equivoque, están condenadas al fracaso.

Su primer error es invocar el origen y causa de todos los males, que no es sino la malhadada constitución de 1978 que, según nos quieren hacer creer, "nos dimos" los españoles. Esa constitución que, como todos sabemos es papel mojado y apenas se aplica o se respeta, es culpable directa de que en España exista el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo, o el cambio de sexo, porque legalmente lo permite y lo ampara. Es absurdo apelar a la fuente del mal para conseguir un bien. 

El segundo es poner al frente como cabeza visible a personalidades del sistema, políticos de partidos que durante años han callado mientras ostentaban cargos o entraban en listas electorales y que al verse fuera por los motivos que sean quieren recuperar el protagonismo perdido, eso sí, sin abandonar el partido que pone en marcha esas leyes liberticidas con las que dicen estar en desacuerdo. Lo valiente, lo coherente, lo lógico es darse de baja del partido si no estás de acuerdo con sus políticas, pero desde el primer momento en que se producen, no a posteriori una vez defenestrado o marginado. ¿Temen que quizá alguien extra muros del sistema se alce con el Santo y la limosna? Da la sensación de que pensaran: "Creémoslo y encabecémoslo nosostros antes de que lo hagan otros, más robustos y fuertes en la Verdad".

El tercero es admitir en la plataforma asociaciones digamos "sospechosas" como es el caso conocido de algunas ligadas a un grupo secreto de oscuras intenciones llamado Yunque.

Y el cuarto desde el punto de vista político-doctrinal es teñirlo todo de liberalismo, hermano del relativismo, aquél que dice siguiendo a Marx (Groucho):"estos son mis principios, si no les gusta tengo otros".  Al liberalismo, raíz, principio y germen de estas leyes inicuas con las que se pretende acabar, no se combate con más liberalismo, por más supuestamente conservador que se nos quiera presentar. 

Para que una contestación social tenga éxito debe surgir de la sociedad misma, no de los políticos, y menos de los políticos que nos han llevado a esta situación exasperante y asfixiante. Debe ser una contestación total a una serie de contravalores instalados y no a unos pocos porque otros se han acabado aceptando. Y finalmente ha de ser promovida desde la honradez intelectual, la coherencia y la búsqueda constante de la Verdad y el Bien Común. 

Una causa noble puede estar adulterada o manipulada por agentes extraños a ella. Desgraciadamente (puedo estar equivocado y nada me agradaría más que estarlo) al menos las que yo conozco pueden tener algo de eso y por ello hago esta llamada de atención. No se trata de ser más purista que nadie pero sí de mantener un mínimo de lealtad a los principios que se defienden con tantas dificultades sin temor a ser traicionados, manejados o engañados. De cualquier manera ojalá y tengan éxito porque eso significará el éxito de todos.

viernes, 16 de diciembre de 2016

TODOS CON CALLOSA

Estamos asistiendo estos últimos días a la lucha de todo un pueblo, el pueblo sano, honrado, decente y con memoria (la auténtica memoria histórica) por mantener la Cruz delante de la parroquia de San Martín en Callosa del Segura, que recordaba la lista de los asesinados por el Frente Popular en los años de la guerra civil, 64 en total, entre ellos los dos sacerdotes de la localidad. Una lucha frente al sistema y frente a los herederos de los asesinos. El alcalde socialista llamado Francisco José Maciá, cargo conseguido merced a la unión con IU y podemos, haciendo gala del odio y la revancha que les caracteriza, trata de arrancar del alma del pueblo esa Cruz que tanto simboliza y los restos de la conmemoración de lo que en aquél pueblo ocurrió. No sólo fue persecución de personas sino también de cosas, todos los edificios religiosos del pueblo fueron asaltados y quemados, así como los centros considerados de derechas, el Círculo Tradicionalista entre ellos y las obras de arte religiosas.

Pero no podría hacerlo si no fuera por la maldita ley de la (des)memoria histérica que puso en marcha Zapatero y que el actual gobierno centro-reformista-liberal-progresista no ha tenido los redaños de derogar. Una ley revanchista, que escupe odio por los cuatro costados y que busca, casi ochenta años después, ganar una guerra que, gracias a Dios, perdieron. 

Este intento, por ahora infausto, demuestra al mismo tiempo el odio, yo diría también el temor, que la Cruz, símbolo de la Pasión de Cristo, les profesa. Un odio y un temor irracional, visceral, agresivo y violento que trata de desterrar de nuestras calles, plazas, edificios públicos, expresiones sociales, etc. etc. cualquier vestigio que recuerde a la Religión Católica, a la que no permiten la mínima libertad. No es cuestión de libertad religiosa como algunos (seguramente de buena fé) proclaman, sino de libertad para el catolicismo en concreto.

Por eso aplaudimos a los vecinos de Callosa y les apoyamos con todas nuestras fuerzas, porque contra viento y marea están defendiendo la Cruz de Cristo y el derecho a recordar a sus mayores caídos sin duda por esa misma Cruz y por ser buenos españoles. Solo les pedimos que se mantengan firmes, que no renuncien, y que sean tan valientes y esforzados como lo fueron sus mayores en otras épocas de persecución que algunos (los de siempre) tratan de repetir. 

jueves, 27 de octubre de 2016

DE PORQUÉ ODIAN A LA CRUZ DE BORGOÑA

En la sesión de investidura a la presidencia del gobierno, al tomar Pablo Iglesias la palabra, se ha despachado a gusto contra la Cruz de Borgoña, a la que parece culpabilizar de todos los males. ¿A santo de qué se produce ese ataque innecesario, gratuíto y que no venía a cuento en un debate como ese? Sencillamente al odio ya secular que tiene la progresía en general y el marxismo que este personaje encarna en particular. ¿Porque? A mi juicio por tres cuestiones que explicaré brevemente: 

En primer lugar por el carácter cristiano de dicha Cruz. La cruz de Borgoña o Cruz de San Andrés es el modo conque el cristianismo simbolizó la muerte de S. Andrés, En efecto, S. Andrés murió crucificado en forma de aspa tal y como refleja la Cruz en el año 95 después de J.C .

En segundo lugar por ser la Cruz de Borgoña el símbolo representativo de la España cristiana, imperial, la España grande, heroica, misionera y tradicional, enseña que significó nuestra identidad durante más de 300 años. San Andrés sería adoptado por el Ducado de Borgoña como patrón de la Casa Ducal. Con la llegada de la Casa de Austria a España llegaría la herencia borgoñona trayendo consigo su emblema, formado por dos troncos de árbol cortados provistas de nudos. Desde entonces pasaría a ser el emblema del imperio español, que igual se enarboló en los gloriosos Tercios españoles que en América.

Y por último porque es la enseña que adoptó en España el tradicionalismo político encarnado en el Carlismo monárquico legitimista, desde al menos el 24 de abril de 1935, como insignia oficial del requeté, aunque en algunas ocasiones anteriores fuera enarbolada en algunos actos políticos. De ahí que Iglesias aludiera a los gudaris vascos, porque sabe y es consciente de que los carlistas, con la Cruz de Borgoña al frente, lucharon por Dios y por España frente al separatismo de los gudaris vascos .

Es por tanto evidente que por estas cuestiones la Cruz de Borgoña da urticaria, porque aún se recuerda en ambientes en el que pervive el sentimiento guerracivilista la acción heroica y martirial de los valientes requetés en el campo de batalla. No en vano aún pervive la frase de Indalecio Prieto, "no hay nada más peligroso que un requeté recién comulgado". A pesar de ser en la actualidad el carlismo una fuerza política minoritaria aún se le odia y, yo diría más, se le teme. Se teme su carácter irreductible, intransigente, valiente, patriótico y limpio. Se teme que, como ocurrió otras veces en la historia, como el Ave Fénix vuelva a resurgir, y para ello hay que evitar que levante cabeza, a costa de mentir, difamar, calumniar, o lo que necesario fuera. A menudo se dice que es bueno que se hable de uno, aunque sea mal. Pues bien, gracias señor Iglesias por hablar de nosotros, quizá no se haya dado cuenta de que nos ha hecho un favor, haciéndonos propaganda gratuíta.