domingo, 12 de febrero de 2017

EL PP Y EL HUMANISMO CRISTIANO

Tras el congreso nacional (sic) del PP, ya conocemos el supuesto nuevo ideario del partido. Más de lo mismo. En materia moral, que es de lo que trataremos en este artículo, podemos decir sin equivocarnos que dan un paso más en su deriva inmoral y relativista. A su declarada defensa del aborto, del "matrimonio" homosexual, del colectivo que llaman pomposamente LGTB concretado en la perversa ideología de género y en general del laicismo, se le ha añadido, bien que vergonzantemente (como suelen hacerlo) el eufemismo "maternidad subrogada", en puridad vientre de alquiler, con la fórmula ni entramos ni salimos lo dejamos en manos de expertos. Al mismo tiempo, no sé si para tranquilizar sus conciencias (si es que las tienen, que francamente a tenor de los hechos lo dudo) en el articulado de los estatutos añaden una mención al humanismo cristiano como referencia del ideario del partido.

Pero, ¿Existe lo que se conoce como contradictio in terminis entre esa deriva ideológica y la mención al humanismo cristiano? A mi juicio no. Y lo explicaré. El llamado humanismo cristiano, quisicosa confusa y difusa que debemos sobre todo al filósofo francés Jacques Maritain, fue un intento fracasado de conciliar liberalismo y catolicismo (cuestión repetidamente condenada por las Papas como es público y notorio para cualquier entendido en la materia), obteniendo como resultado difuminar al segundo en aras del primero, echándose éste cada vez más en brazos del progresismo. Consecuencia de lo cual fue una confusión, debilitamiento y división de los católicos en política demoledor. Este humanismo no es sino un culto al hombre alejado de Dios, una idolatría de la conciencia humana autónoma sin tener en cuenta la Ley Natural y la Moral Objetiva. Al mismo tiempo, en el plano político, es la concepción del campo de las instituciones naturales, sociales y políticas sin necesidad de Gracia alguna, tan sólo una difuminada influencia que no se concreta en la práctica en nada. 

Por lo tanto no es de extrañar que un humanista cristiano, en aras de su independencia moral y su liberalismo político concretado fundamentalmente en la libertad individual, admita como si tal cosa los postulados del progresismo al que pertenece, importándole una higa lo que real y verdaderamente dice el catolicismo, religión que, paradójicamente, dice profesar . Y así vemos cómo no tiene reparos en admitir sin remordimientos de conciencia temas tan graves y tan brutales como el asesinato legal de seres inocentes en el vientre de sus madres (un auténtico genocidio) o el ataque indiscriminado a la familia natural, célula básica de la sociedad, que está acabando con la civilización tal y como la hemos conocido hasta ahora.

Para ensalzar su defensa de este humanismo que diremos "cristiano" así entre comillas, nos dicen que no es sino, con Grecia y Roma, uno de los puntales de la civilización occidental. Pues bien, esto es falso. La civilización occidental, o por mejor decir, Europa, no fue otra cosa que la Cristiandad, rota por la reforma protestante. Y es a esta mal llamada reforma a la que le debe su ser el humanismo cristiano, porque lejos de la búsqueda de la restauración de un Orden Social Cristiano (católico, se entiende) conforme a la doctrina tradicional, busca una reconciliación (imposible) con el "mundo moderno" derivado del protestantismo y plasmado en las ideas de la Revolución Francesa, reconduciéndolo para darle un pequeño sitio (no el mejor ni el más grande)  a Cristo y su Iglesia. Una especie de "fraternidad universal", una religión humanitarista sin Iglesia hegemónica, muy cercana a la querida por la masonería, por cierto. En palabras de Rafael Gambra ("El silencio de Dios"): ... Todo el problema se reduce a un retraso de la Iglesia católica, que no ha evolucionado según el ritmo de los tiempos y ha dejado de responder a las exigencias de la Historia. Se reconoce entonces en el progreso del "mundo moderno" (en la obra de la Revolución y del maquinismo, en la tecnocracia y el socialismo) realizaciones criptocristianas, y se pide perdón a ese mundo moderno por la secular incomprensión de la Iglesia...Es el momento para el progresismo de un arreglo de pesas y medidas con el "mundo moderno" para que una Iglesia debidamente evolucionada vuelva a dialogar con ese mundo y ocupe un puesto de poder no ya rector, pero sí respetado y nunca más en situación de lucha y condenación de ese mundo. La labor consistirá en miminizar la fe y la moral reduciéndola ( a través de las "pendientes naturales") a lo que convenga estimar como "esencial", en renegar de la propia tradición de la Iglesia y de la civilización que ella creó considerándolas como "adherencias" o "alienaciones", en limar cuantas aristas rocen la mentalidad y formas de vida modernas, para demostrar al mundo de hoy que ser católico viene a ser lo mismo que no serlo, y que tal profesión en nada choca con las exigencias de la vida actual y del "humanismo". Consistirá asimismo en reducir la vida religiosa al interior de las conciencias, abandonando toda pretensión comunitaria-histórica de que la fe informe jurídicamente o políticamente la vida de los pueblos(...) Es el momento del culto al Hombre, esa "idolatría de los últimos tiempos" en la que el hombre se adora a sí mismo en la vacuidad de un humanismo sin sentido ni contenido."

Teniendo todo esto en cuenta, ¿Puede un católico coherente y consecuente poner sus esperanzas en un partido que se ha rendido con armas y bagajes al progresismo por mor precisamente de ese humanismo cristiano del que tanto presume? Y otra pregunta, ¿Cabe la práctica rendición de los medios de la Iglesia (COPE y 13TV fundamentalmente) y de la propia CEE a este partido laicista, abortista, antifamilia y pro ideología de género? Creo que no es necesario dar una respuesta al inteligente lector.

sábado, 14 de enero de 2017

LLAMADA DE ATENCIÓN

En los últimos tiempos, debido a las leyes antivida y antifamilia englobadas en la ideología de género agresivas e intolerantes que se están imponiendo en nuestra Patria, se están poniendo en marcha algunas iniciativas conducentes a paliar el daño que éstas están produciendo en el tejido social.

Si bien pueden parecer loables y dignas de encomio tienen a mi juicio un grave problema. No van al fondo del asunto. Se quedan en la superficie, no atacan el todo sino una parte y, quiera Dios que me equivoque, están condenadas al fracaso.

Su primer error es invocar el origen y causa de todos los males, que no es sino la malhadada constitución de 1978 que, según nos quieren hacer creer, "nos dimos" los españoles. Esa constitución que, como todos sabemos es papel mojado y apenas se aplica o se respeta, es culpable directa de que en España exista el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo, o el cambio de sexo, porque legalmente lo permite y lo ampara. Es absurdo apelar a la fuente del mal para conseguir un bien. 

El segundo es poner al frente como cabeza visible a personalidades del sistema, políticos de partidos que durante años han callado mientras ostentaban cargos o entraban en listas electorales y que al verse fuera por los motivos que sean quieren recuperar el protagonismo perdido, eso sí, sin abandonar el partido que pone en marcha esas leyes liberticidas con las que dicen estar en desacuerdo. Lo valiente, lo coherente, lo lógico es darse de baja del partido si no estás de acuerdo con sus políticas, pero desde el primer momento en que se producen, no a posteriori una vez defenestrado o marginado. ¿Temen que quizá alguien extra muros del sistema se alce con el Santo y la limosna? Da la sensación de que pensaran: "Creémoslo y encabecémoslo nosostros antes de que lo hagan otros, más robustos y fuertes en la Verdad".

El tercero es admitir en la plataforma asociaciones digamos "sospechosas" como es el caso conocido de algunas ligadas a un grupo secreto de oscuras intenciones llamado Yunque.

Y el cuarto desde el punto de vista político-doctrinal es teñirlo todo de liberalismo, hermano del relativismo, aquél que dice siguiendo a Marx (Groucho):"estos son mis principios, si no les gusta tengo otros".  Al liberalismo, raíz, principio y germen de estas leyes inicuas con las que se pretende acabar, no se combate con más liberalismo, por más supuestamente conservador que se nos quiera presentar. 

Para que una contestación social tenga éxito debe surgir de la sociedad misma, no de los políticos, y menos de los políticos que nos han llevado a esta situación exasperante y asfixiante. Debe ser una contestación total a una serie de contravalores instalados y no a unos pocos porque otros se han acabado aceptando. Y finalmente ha de ser promovida desde la honradez intelectual, la coherencia y la búsqueda constante de la Verdad y el Bien Común. 

Una causa noble puede estar adulterada o manipulada por agentes extraños a ella. Desgraciadamente (puedo estar equivocado y nada me agradaría más que estarlo) al menos las que yo conozco pueden tener algo de eso y por ello hago esta llamada de atención. No se trata de ser más purista que nadie pero sí de mantener un mínimo de lealtad a los principios que se defienden con tantas dificultades sin temor a ser traicionados, manejados o engañados. De cualquier manera ojalá y tengan éxito porque eso significará el éxito de todos.

viernes, 16 de diciembre de 2016

TODOS CON CALLOSA

Estamos asistiendo estos últimos días a la lucha de todo un pueblo, el pueblo sano, honrado, decente y con memoria (la auténtica memoria histórica) por mantener la Cruz delante de la parroquia de San Martín en Callosa del Segura, que recordaba la lista de los asesinados por el Frente Popular en los años de la guerra civil, 64 en total, entre ellos los dos sacerdotes de la localidad. Una lucha frente al sistema y frente a los herederos de los asesinos. El alcalde socialista llamado Francisco José Maciá, cargo conseguido merced a la unión con IU y podemos, haciendo gala del odio y la revancha que les caracteriza, trata de arrancar del alma del pueblo esa Cruz que tanto simboliza y los restos de la conmemoración de lo que en aquél pueblo ocurrió. No sólo fue persecución de personas sino también de cosas, todos los edificios religiosos del pueblo fueron asaltados y quemados, así como los centros considerados de derechas, el Círculo Tradicionalista entre ellos y las obras de arte religiosas.

Pero no podría hacerlo si no fuera por la maldita ley de la (des)memoria histérica que puso en marcha Zapatero y que el actual gobierno centro-reformista-liberal-progresista no ha tenido los redaños de derogar. Una ley revanchista, que escupe odio por los cuatro costados y que busca, casi ochenta años después, ganar una guerra que, gracias a Dios, perdieron. 

Este intento, por ahora infausto, demuestra al mismo tiempo el odio, yo diría también el temor, que la Cruz, símbolo de la Pasión de Cristo, les profesa. Un odio y un temor irracional, visceral, agresivo y violento que trata de desterrar de nuestras calles, plazas, edificios públicos, expresiones sociales, etc. etc. cualquier vestigio que recuerde a la Religión Católica, a la que no permiten la mínima libertad. No es cuestión de libertad religiosa como algunos (seguramente de buena fé) proclaman, sino de libertad para el catolicismo en concreto.

Por eso aplaudimos a los vecinos de Callosa y les apoyamos con todas nuestras fuerzas, porque contra viento y marea están defendiendo la Cruz de Cristo y el derecho a recordar a sus mayores caídos sin duda por esa misma Cruz y por ser buenos españoles. Solo les pedimos que se mantengan firmes, que no renuncien, y que sean tan valientes y esforzados como lo fueron sus mayores en otras épocas de persecución que algunos (los de siempre) tratan de repetir. 

jueves, 27 de octubre de 2016

DE PORQUÉ ODIAN A LA CRUZ DE BORGOÑA

En la sesión de investidura a la presidencia del gobierno, al tomar Pablo Iglesias la palabra, se ha despachado a gusto contra la Cruz de Borgoña, a la que parece culpabilizar de todos los males. ¿A santo de qué se produce ese ataque innecesario, gratuíto y que no venía a cuento en un debate como ese? Sencillamente al odio ya secular que tiene la progresía en general y el marxismo que este personaje encarna en particular. ¿Porque? A mi juicio por tres cuestiones que explicaré brevemente: 

En primer lugar por el carácter cristiano de dicha Cruz. La cruz de Borgoña o Cruz de San Andrés es el modo conque el cristianismo simbolizó la muerte de S. Andrés, En efecto, S. Andrés murió crucificado en forma de aspa tal y como refleja la Cruz en el año 95 después de J.C .

En segundo lugar por ser la Cruz de Borgoña el símbolo representativo de la España cristiana, imperial, la España grande, heroica, misionera y tradicional, enseña que significó nuestra identidad durante más de 300 años. San Andrés sería adoptado por el Ducado de Borgoña como patrón de la Casa Ducal. Con la llegada de la Casa de Austria a España llegaría la herencia borgoñona trayendo consigo su emblema, formado por dos troncos de árbol cortados provistas de nudos. Desde entonces pasaría a ser el emblema del imperio español, que igual se enarboló en los gloriosos Tercios españoles que en América.

Y por último porque es la enseña que adoptó en España el tradicionalismo político encarnado en el Carlismo monárquico legitimista, desde al menos el 24 de abril de 1935, como insignia oficial del requeté, aunque en algunas ocasiones anteriores fuera enarbolada en algunos actos políticos. De ahí que Iglesias aludiera a los gudaris vascos, porque sabe y es consciente de que los carlistas, con la Cruz de Borgoña al frente, lucharon por Dios y por España frente al separatismo de los gudaris vascos .

Es por tanto evidente que por estas cuestiones la Cruz de Borgoña da urticaria, porque aún se recuerda en ambientes en el que pervive el sentimiento guerracivilista la acción heroica y martirial de los valientes requetés en el campo de batalla. No en vano aún pervive la frase de Indalecio Prieto, "no hay nada más peligroso que un requeté recién comulgado". A pesar de ser en la actualidad el carlismo una fuerza política minoritaria aún se le odia y, yo diría más, se le teme. Se teme su carácter irreductible, intransigente, valiente, patriótico y limpio. Se teme que, como ocurrió otras veces en la historia, como el Ave Fénix vuelva a resurgir, y para ello hay que evitar que levante cabeza, a costa de mentir, difamar, calumniar, o lo que necesario fuera. A menudo se dice que es bueno que se hable de uno, aunque sea mal. Pues bien, gracias señor Iglesias por hablar de nosotros, quizá no se haya dado cuenta de que nos ha hecho un favor, haciéndonos propaganda gratuíta.

martes, 11 de octubre de 2016

UN NUEVO 12 DE OCTUBRE

Los españoles de bien nos disponemos a conmemorar, una vez más, la gloriosa fecha del 12 de Octubre, como recordatorio de la gesta sin igual que supuso el descubrimiento, conquista y evangelización de un Nuevo Mundo llamado desde entonces América. Pero nos quedaríamos muy cortos si pensamos únicamente en ese hecho. Lo que se celebra es mucho más, es el día de la Hispanidad. Pero, ¿Qué es la Hispanidad?

Haciendo un recorrido rápido del origen del vocablo Hispanidad, como nos recuerda Mons. Zacarías de Vizcarra (el primero en utilizar el concepto en su sentido moderno): "Basta hojear los viejos diccionarios castellanos para encontrar en ellos esta palabra, aunque con diversa significación de la que ha recibido actualmente y con la esquela mortuoria de «anticuada». Así, por ejemplo, la quinta edición del Diccionario de la Academia, publicada en 1817, dice así: «Hispanidad, s. f., ant. Lo mismo que Hispanismo.» Y a continuación define así esta otra palabra: «Hispanismo, s. m. Modo de hablar peculiar de la lengua española, que se aparta de las reglas comunes de la Gramática. Idiotismus hispanicus. Tan antigua es esta palabra en su sonido material, que la encontramos en el Tractado de Ortographia y accentos del bachiller Alexo Vanegas, impreso en Toledo, sin paginación, el año 1531 y conservado como preciosidad bibliográfica en la Biblioteca de la Real Academia de la Lengua. «De los oradores –dice Vanegas– M. Tull. y Quinti. son caudillos de la elocuencia, aunque no les faltó un Pollio que hallase hispanidad en Quintiliano», &c. (segunda parte, cap. V). Más aún: es probable que los romanos del siglo primero después de Cristo empleasen la palabra «hispanitas» (hispanidad) para designar los giros hispánicos del latín de Quintiliano, en el mismo sentido que el propio Quintiliano usa la palabra «patavinitas» (paduanidad) al hablar del latín, de Tito Livio. «Pollio –dice– deprehendit in Livio patavinitatem», es decir: «Polión encontró patavinidad (paduanidad) en Livio.» (De Institutione Oratoria, libro I, cap. V). Pero date o no date del siglo primero la materialidad de la palabra «Hispanidad» lo cierto es que no tenía la significación que luego se le ha dado, y era además inusitada hasta en su acepción gramatical".

Hispanidad, en su sentido moderno, acuñado primeramente por el propio Zacarías de Vizcarra y continuado felizmente por intelectuales de la talla de Ramiro de Maeztu (en su imprescindible libro "Defensa de la Hispanidad") o Manuel García Morente (en su ensayo "Idea de la Hispanidad"), acude a conceptos ya utilizados previamente, como Cristiandad para definir a las pueblos cristianos o humanidad para englobar a todo el género humano. Así pues, Hispanidad sería el conjunto de pueblos hispánicos que tienen una religión, una lengua, una tradición y una cultura comunes, diseminados por Europa, América, África y el Oriente. Es por lo tanto una familia de naciones hermanas en la que no se tiene en cuenta la sangre, ni el color ni la raza de sus miembros. 

No es por consiguiente lo que se celebra la "fiesta nacional de España", como ahora se dice, es mucho más, es la fiesta de todos los pueblos o naciones hispánicas en hermandad. Por eso se queda corto celebrar únicamente el descubrimiento (por importante que fuera, que lo fué), aunque nos vale como punto de partida y principio de lo que finalmente acabaría siendo.

Y frente a esto, ¿Con qué nos encontramos? Hemos pasado de tener un Instituto de Cultura Hispánica (que funcionaba prácticamente como un ministerio) a no tener en absoluto política alguna de estado tendente al mundo hispánico; de ser una fiesta cuasi universal a recluírla en nuestros estrechos márgenes geográficos (y mentales) de fiesta "nacional"; de estar orgullosos de nuestra impronta histórica a autodenigrarnos y llegar a llamar a la sin par hazaña del Descubrimiento "genocidio"; de sentir que formamos parte de la hermandad hispánica a utilizar vocablos y conceptos antihispánicos como "América latina" o "latinoamericano" y, lo que es ya el colmo, prohibir en algunas localidades de España controladas por los enemigos de España (y por tanto de la Hispanidad) que se celebre el 12 de octubre. 

Por eso, más que nunca, en toda España pero sobre todo en ambientes antihispánicos como Cataluña es obligado y necesario celebrar con alegría pero también con contundencia la fiesta de todos los españoles de ambos hemisferios como acto de afirmación nacional y de hermanamiento de todos los pueblos hispánicos. No podemos dejarnos arrebatar nuestro orgullo de españoles y de hispánicos. Es hora de poner pie en pared y volver a sentirse públicamente orgullosos de nuestra historia. Aunque oficialmente no nos apoyen, da igual, el sano y noble pueblo español no necesita de estas caducas y traidoras instituciones que dicen falsamente que nos representan.

Y por supuesto, no nos olvidamos, es el día de la Virgen del Pilar, patrona de España y de la Guardia Civil, que tantos servicios ha prestado a España. Recémosla con fervor porque falta nos hace. 

¡¡ARRIBA LOS VALORES HISPÁNICOS!!
¡¡VIVA LA HISPANIDAD!!
¡¡VIVA ESPAÑA!!
¡¡VIVA LA VIRGEN DEL PILAR!!

domingo, 10 de abril de 2016

SOBRE FUEROS Y LENGUAS VERNÁCULAS

Es este tema de los fueros un tanto polémico, puesto que pocos lo conocen, y tiene muy mala prensa por considerarlo algunos arcaico y otros fuente de separatismo. Producto de la poca o nula información que se tiene al respecto, otros lo relacionan únicamente con "privilegios". Ya Frederick Wilhelmsen señaló en su libro "Así pensamos" la distinción entre fuero y privilegio: “A veces se confunde un fuero con un privilegio y la confusión es fácil de entender. Lo que era un privilegio otorgado por un rey a un pueblo, gremio o aldea en un momento histórico, muy a menudo solía considerarse como un fuero por la entidad jurídica que la había recibido y por los descendientes del rey que lo había dado. Pero fuero, entendido técnicamente, no es ningún privilegio. Un fuero se establece a través del tiempo. Un fuero nunca es un artefacto fabricado en un momento. Todos los fueros son derechos y libertades concretas.  (…) Un fuero es la concreción de un derecho, los pies que hacen que los derechos anden. Los fueros son la encuadernación jurídica de los derechos. Para ejercer el derecho de casarse, hace falta una comunidad que posibilite que los hombres y las mujeres se conozcan. A fin de que un hombre con un oficio o profesión lo ejerza, es menester que su trabajo se enfoque dentro de una estructura jurídica que garantice el desarrollo libre del mismo oficio. Los fueros siempre implican, por lo tanto, la encarnación histórica de una serie de derechos que incluyen, a la vez, una serie de deberes. Hay cierta reciprocidad implicada en todos los fueros: do ut des. Es imprescindible notar, a la luz de lo ya dicho, que los fueros nacen de una serie de actividades humanas ya existentes”.

Puesto que los fueros y el sistema foral es algo muy desconocido y muy mal explicado me dispongo, brevemente, a dar una pequeña explicación de que qué cosa son los fueros y porqué hay que defenderlos. En primer lugar hay que tener un mínimo conocimiento de la historia de España. Si no conocemos nuestra propia historia, si no sabemos cómo se formó y conformó nuestra patria, es muy difícil entender esta cuestión. España, tras la invasión sarracena, tuvo un periodo de conquista en el que se fueron conformando distintos reinos, principados, condados y señoríos que acabaron confluyendo en una misma corona sin perder su propia idiosincrasia y personalidad. Esa personalidad, esos usos y costumbres propios y particulares de cada reino son los fueros, que debían ser jurados, defendidos y cumplidos por cada rey al acceder al trono. Un ejemplo paradigmático podría ser el reino de Navarra. Efectivamente como nos dice la historia “Al terminar las hostilidades con la victoria del bando castellano-beaumontés, las Cortes de Navarra se reúnen en 1513 con la asistencia tanto de los beaumonteses como de buena parte de los agramonteses. El pacto entre Navarra y Castilla se sella en esa reunión al reconocer una parte los fueros y la otra la corona de Castilla. La corona la misma, pero los reinos distintos.

Desde entonces los reyes de Castilla serían además reyes de Navarra pero, aunque teniendo un mismo rey, ambos seguirían siendo reinos distintos con leyes y gobiernos distintos. Los términos los recoge muy ilustrativamente la Novísima Recopilación de los Fueros y Leyes de Navarra al describir que “la incorporación de este Reino a los de León y Castilla fuese quedando salvos e ilesos todos sus Fueros, leyes y costumbres para governarse por ellos: de manera que el haverla incorporado no fue por modo de supresión, sino por el de unión eqüe principal, y assí cada Reino retuvo su naturaleza antigua en Leyes, territorio y gobierno”. :

Pero no creamos que esto fue un "privilegio" navarro, o vasco, o catalán, como muchos piensan. Esto ocurrió en toda España. Un ejemplo que a muchos chocará es mi querida tierra murciana. Cuando el Rey Católico D. Fernando visitó el Reino de Murcia juró los fueros murcianos. Tenemos el testimonio de Fernando Martínez, escribano público de Yecla. La transcripción dice asi:  (Cruz) En la villa de Yecla, lunes, quatro días del mes de agosto, año del nasçimiento de nuestro salvador Ihesucristo de mill e quatroçientos y ochenta e ocho años. 

Que Vuestras Altezas juran a Dios e a esta señal de cruz ( + ) y a las palabras de los quatro santos evangelios que con sus reales manos corporalmente han tañido, que guardarán e manternán y mandarán guardar y mantener todos los  fueros, usos y buenas costunbres que esta villa ha e tiene e le fueron otorgados, asy por los reyes de gloriosa memoria sus projenitores, anteçesores de sus altezas, e depués por Vuestras Altezas, otorgados y confirmados segund y como mosén Gaspar Fabra, capitán de Vuestras Altezas, y por virtud de los espeçiales poderes que de vuestras muy esclaresçidas señorías tovo, lo prometió e juró, e Vuestras Altezas así lo loaron e aprovaron. E si nesçesario es, que Vuestras Altezas aquello segund que fue prometido y jurado, de nuevo lo juran e confirman y otorgan.  Queda pues claro que no es cosa de vascos como tantos piensan, sino que estaba extendido por toda España.  pero, ¿Qué son los fueros? lo iremos desgranando poco a poco.

En primer lugar son una norma jurídica caracterizada por su preexistencia consuetudinaria y usual, como dijo el Rey Alfonso X El Sabio: Forus dicitur ius ab usu et consuetudine causatus, quod pro lege servatur. «Se llama Fuero al derecho causado por el uso de la costumbre, que es observado como ley». Es por tanto una ley consuetudinaria y antigua frente a la ley otorgada, que tiene su origen en el pueblo, a diferencia de la ley decretada en la que el pueblo no participa. Son los técnicos, jurisperitos, los que recopilan y fijan las costumbres, los miembros de la comunidad exigen su reconocimiento y finalmente son sancionados por el poder legislativo promulgando el fuero como ley, otorgándoles procedimientos adecuados para garantizar su cumplimiento y la sanción de las conductas contra-fuero. Son una norma general, es decir, no son para un grupo social determinado, sino para todos

En segundo lugar son la forma jurídica de todo un pensamiento político basado en el orden social cristiano a través del llamado Principio de Subsidiariedad: una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, privándole de sus competencias, sino que más bien debe sostenerle en caso de necesidad y ayudarle a coordinar su acción con la de los demás componentes sociales, con miras al bien común” (CA 48; Pío XI, enc. Quadragesimo anno).

Son por tanto leyes creadas autáquicamente por los pueblos, sistema de libertades políticas concretas para hombres concretos en una comunidad concreta que surgen espontáneamente de abajo a arriba y que sirven de barrera al Estado e impiden su tiranía.

Del mismo modo garantizan la pluralidad frente al uniformismo jurídico de los sistema políticos liberales o totalitarios. Y dentro de esa defensa de lo propio, de lo particular, encontramos las lenguas propias de cada region (las que las tenga). También son polémicas, en gran parte debido al uso torticero y antihistórico que de ellas hacen los nacional-separatistas en algunos lugares. Pero despojado de ese uso (y abuso), son lenguas tan españolas como el castellano o español, y tan respetables por tanto como éstas, y pertenecen al gran y riquísimo patrimonio cultural, no ya de esas regiones, sino de toda España. No hay (o no debería haber) problema alguno en que los catalanes o los vascos hablen su lengua, que es española, mientras no la utilicen con fines espúrios ni dañen a la lengua común de toda la nación. Ese ataque que a veces se hace a las lengua llamadas vernáculas es un ataque, a veces inconsciente pero evidente, a la propia España, tan intolerable como el "muera Cataluña" que a veces hemos tenido que soportar a lo largo de la historia. Esos ataques son auténticas fábricas de separatistas y hay que terminar con ellos.

Finalizando con el tema foral, hay que decir que no se trata de implantar el sistema tal y como era cuando fueron abrogados por el liberalismo. Es evidente que muchas normas están periclitadas y en desuso. Pero muchas otras se pueden adaptar al tiempo presente porque de una forma u otra siguen vivas en la sociedad e incluso se pueden crear nuevos fueros. Lo importante es que, como decía S.Isidoro de Sevilla: La ley debe ser honesta, justa, posible, conforme a la naturaleza y a las costumbres patrias, conveniente al lugar y al tiempo, necesaria, útil, clara –no sea que induzca a error por su oscuridad–, y dada no para el bien privado, sino para utilidad común de los ciudadanos.

Muchos pensamos que los fueros se adaptan a esa definición clarividente, son normas adaptadas a la naturaleza, a las costumbres patrias, a los diversos lugares y a cada uno de los tiempos. Y una cosa más: son pura Tradición.

domingo, 20 de marzo de 2016

¡REACCIÓN! ¡REACCIÓN! ¡REACCIÓN!


Vivimos momentos duros, oscuros, difíciles, de persecución, de totalitarismo, de insana vesania y odio hacia todo lo que signifique Religión Católica y patriotismo español. Momentos complicados que sin embargo no son los primeros en nuestra historia. Echando un vistazo al pasado encontraremos que momentos como estos, incluso peores, han acontecido en nuestra Patria. Mas, el enemigo, ese que siempre está al acecho ora escondido ora dando la cara como en el momento presente, salió escaldado. ¿Porqué? Porque hubo una reacción viril y gallarda como corresponde al buen y sano pueblo español. Los españoles de entonces reaccionaron como buenos ante el ataque y la persecución, incluso física, de la Religión Católica sin la que no se puede entender la patria española y de España como nación católica y misionera. Aquellos hombres admirables y envidiables lo dieron todo, incluso su propia vida, en defensa de sus creencias, convicciones y principios. Insobornablemente.

Pero, ¿Qué ocurre hoy? Cuando el enemigo vuelve a levantarse, cuando, envalentonado, vuelve a su ser destructivo de la historia, de la tradición, de la cultura y del propio ser de España, vemos cómo el pueblo español, otrora valiente, gallardo, combativo y viril, calla y "pasa" por completo de los acontecimientos graves que se están produciendo. Un pueblo adormecido, aborregado, anestesiado, aburguesado y, lo que es peor, acobardado, admite sin problema de conciencia alguno todas las barrabasadas inadmisibles que están aconteciendo y, si Dios no lo remedia, seguirán aconteciendo. Contempla, entre perezoso y cómplice por omisión, cómo el enemigo (y aquí englobo por igual a comunistas, socialistas, separatistas y liberales) va dando pasos de elefante en su afán de destrucción de todo lo que odian, la Religión Católica, España y su gloriosa historia, y la Tradición. El español de hoy se enoja y vocifera cuando cree una injusticia el arbitraje que le han hecho a su equipo de fútbol, incluso se moviliza y manifiesta en pro de su equipo si baja de categoría o si está en trance de desaparecer, pero es incapaz de movilizarse si se pretende relegar a la esfera privada todo sentimiento religioso o si una parte de España trata de separarse. A lo sumo muestran su enfado tímidamente en charlas de café o en los grupos de whatsapp, pero cuando les informas de que hay una concentración o manifestación provida, o profamilia, o pro unidad nacional de España siempre tienen una excusa, aunque sea de lo más peregrina, para no acudir. Eso sí, cuando se le afea te salen con que son más radicales que tú. ¡Demuéstrese, pues!

Yo entiendo que cuarenta años de educación sesgada y manipulada, de desinformación y bombardeo constante en los medios de comunicación desde un único punto de vista ha mermado el conocimiento real de las cosas en muchos españoles y los principios y valores han cambiado hasta el punto de que el Guerra tuvo razón cuando dijo aquello de que a España no la iba a conocer ni la madre que la parió. Pero aún así, ¿No es evidente que quieren comernos por los pies, más aún viendo que no tienen a nadie que les haga frente? ¿Cuándo vamos a reaccionar, cuando vuelvan a matarnos como hicieron en el siglo pasado? ¿No quedan en España ya hombres y mujeres valientes y sin complejos que no quieran pasar por el aro y reaccionen frente al empuje avasallador ya sin máscaras de los de siempre?

Hemos conocido episodios terribles, como el intento de quema de varias Iglesias a lo largo de la geografía española, de agresiones a sacerdotes, de asaltos a Iglesias y capillas, de blasfemias públicas insoportables, de legislaciones en contra de toda manifestación pública de la Fe de todo un pueblo y en contra de la vida y de la Ley Natural, de separatismos ilegítimos, cerriles y renegados....y el pueblo español sigue en casa, ensimismado por la televisión, como si nada de eso le importara o fuera con él. Por supuesto salvo a las minorías que siempre las hay, pero... son tan minoritarias. Por eso no dejo de preguntarme, hasta cuándo va a permanecer así. ¿Es que España definitivamente ha dejado de ser España?

Yo me niego en absoluto a creerlo. Hay que despertar al sano pueblo español, subir a todas las iglesias de España y tocar las campanas a rebato porque España se hunde si no hay reacción. España, la España de siempre, la España eterna, necesita de nuestra reacción porque se nos muere de entre las manos. Dejémonos de lamentaciones, de críticas sin acción posterior, de desahogos meramente verbales y reaccionemos. Con corazón y con cabeza. Reacción como la ocurrida en mi querida Murcia ante el intento laicista de los comunistas de siempre, disfrazados pero bien conocidos, de desterrar a la Religión Católica a las sacristías y a las viviendas particulares. Ojalá cunda el ejemplo y se expanda esta reacción, pequeña aún pero que puede servir de revulsivo de la conciencia nacional dormida, a toda la piel de toro de nuestra amada España.