domingo, 26 de marzo de 2017

Recordando a D. Francisco Martínez García

Conocemos por el diario La verdad de Murcia que mañana exhumarán los restos de D. Francisco Martínez García para enterrarlo por la tarde en la Catedral de Murcia a causa de su próxima beatificación por mártir. El diario que tan bien dirigió D. Francisco, glorifica su paso por la alcaldía de Murcia, su categoría humana, su capacidad intelectual y profesional, su papel como director del diario y su carácter profundamente religioso. Pero omite no sé si por descuido o deliberadamente su militancia política durante sus últimos años de vida en el Carlismo, siendo durante la república y hasta el fin violento de sus días jefe provincial de la Comunión Tradicionalista de Murcia. Se hace pues necesario refrescar un poco la memoria.

Tras el advenimiento de la república y vueltos a la disciplina de la Comunión Tradicionalista los integristas, comienza una efervescencia del Carlismo en el antiguo Reino de Murcia, aglutinándose alrededor de la figura de D. Francisco Martínez García, que ingresó en el Carlismo al ver que la situación de la Religión y de España empeoraba cada vez más. "Estudió a fondo los programas de los partidos (explica su hija María Francisca) y se decidió por la Comunión Tradicionalista". Pronto consiguió reestructurar la Comunión Tradicionalista en la Región, junto a otros jóvenes murcianos como José Sintas o Diego Hernández Illán, que se encargaron respectivamente de la AET (Asociación Escolar Tradicionalista) y de los Estudiantes Católicos. En 1934 ya lo vemos como jefe provincial. 

Durante la república las actividades carlistas aumentan progresivamente en propaganda y organización, con D. Francisco al frente. Se llevan a cabo reuniones organizativas, mítines divulgativos, etc, llegando a constituírse Juntas Comarcales en casi todas las comarcas del antiguo Reino. Con ello, llegó también para el Carlismo murciano la persecución, como lo prueba el asalto y destrozo del Círculo Tradicionalista sito en la Plaza de Romea de la capital o las detenciones de numerosos carlistas como José Sintas, Andrés Campillo, Francisco Fernández Herrera y otros. Esto no hizo sino que llegaran a las filas de la Comunión más murcianos, como Valverde, Vicente Llanos y tantos otros.

En víspera del 18 de julio de 1936, los carlistas murcianos se integran en los preparativos del Alzamiento. Llegado el 17 de julio, de la casa de Diego Hernández Illán salen hacia Cartagena dos delegados, uno de Falange y otro del Carlismo, siendo apresados ambos y asesinados en el llamado puerto de la Cadena. El carlista era Francisco Robles.

La familia de D. Francisco estaba de vacaciones en Tribaldos (Cuenca). El 5 de agosto, Francisco Martínez García vio como un camión de milicianos empezaba a rodear la casa. "Servidor de ustedes", respondió a las milicianos que preguntaban por él. Inmediatamente, él y una empleada fueron arrestados y llevados a una Iglesia, usada como cárcel. La empleada contaría después cómo durante su cautiverio D. Francisco permaneció en oración. A las nueve de la noche fue fusilado a la salida del pueblo. Al exhumar su cadáver encontraron el rosario entre sus dedos. Después de su muerte un miliciano a una hija suya le confesaría: "No había más remedio que matarlo, porque había pruebas de que era muy católico".

Honor y gloria a este murciano católico y carlista que dio su vida por Dios y por España y que pronto, parece que muy pronto, será beatificado.

domingo, 12 de febrero de 2017

EL PP Y EL HUMANISMO CRISTIANO

Tras el congreso nacional (sic) del PP, ya conocemos el supuesto nuevo ideario del partido. Más de lo mismo. En materia moral, que es de lo que trataremos en este artículo, podemos decir sin equivocarnos que dan un paso más en su deriva inmoral y relativista. A su declarada defensa del aborto, del "matrimonio" homosexual, del colectivo que llaman pomposamente LGTB concretado en la perversa ideología de género y en general del laicismo, se le ha añadido, bien que vergonzantemente (como suelen hacerlo) el eufemismo "maternidad subrogada", en puridad vientre de alquiler, con la fórmula ni entramos ni salimos lo dejamos en manos de expertos. Al mismo tiempo, no sé si para tranquilizar sus conciencias (si es que las tienen, que francamente a tenor de los hechos lo dudo) en el articulado de los estatutos añaden una mención al humanismo cristiano como referencia del ideario del partido.

Pero, ¿Existe lo que se conoce como contradictio in terminis entre esa deriva ideológica y la mención al humanismo cristiano? A mi juicio no. Y lo explicaré. El llamado humanismo cristiano, quisicosa confusa y difusa que debemos sobre todo al filósofo francés Jacques Maritain, fue un intento fracasado de conciliar liberalismo y catolicismo (cuestión repetidamente condenada por las Papas como es público y notorio para cualquier entendido en la materia), obteniendo como resultado difuminar al segundo en aras del primero, echándose éste cada vez más en brazos del progresismo. Consecuencia de lo cual fue una confusión, debilitamiento y división de los católicos en política demoledor. Este humanismo no es sino un culto al hombre alejado de Dios, una idolatría de la conciencia humana autónoma sin tener en cuenta la Ley Natural y la Moral Objetiva. Al mismo tiempo, en el plano político, es la concepción del campo de las instituciones naturales, sociales y políticas sin necesidad de Gracia alguna, tan sólo una difuminada influencia que no se concreta en la práctica en nada. 

Por lo tanto no es de extrañar que un humanista cristiano, en aras de su independencia moral y su liberalismo político concretado fundamentalmente en la libertad individual, admita como si tal cosa los postulados del progresismo al que pertenece, importándole una higa lo que real y verdaderamente dice el catolicismo, religión que, paradójicamente, dice profesar . Y así vemos cómo no tiene reparos en admitir sin remordimientos de conciencia temas tan graves y tan brutales como el asesinato legal de seres inocentes en el vientre de sus madres (un auténtico genocidio) o el ataque indiscriminado a la familia natural, célula básica de la sociedad, que está acabando con la civilización tal y como la hemos conocido hasta ahora.

Para ensalzar su defensa de este humanismo que diremos "cristiano" así entre comillas, nos dicen que no es sino, con Grecia y Roma, uno de los puntales de la civilización occidental. Pues bien, esto es falso. La civilización occidental, o por mejor decir, Europa, no fue otra cosa que la Cristiandad, rota por la reforma protestante. Y es a esta mal llamada reforma a la que le debe su ser el humanismo cristiano, porque lejos de la búsqueda de la restauración de un Orden Social Cristiano (católico, se entiende) conforme a la doctrina tradicional, busca una reconciliación (imposible) con el "mundo moderno" derivado del protestantismo y plasmado en las ideas de la Revolución Francesa, reconduciéndolo para darle un pequeño sitio (no el mejor ni el más grande)  a Cristo y su Iglesia. Una especie de "fraternidad universal", una religión humanitarista sin Iglesia hegemónica, muy cercana a la querida por la masonería, por cierto. En palabras de Rafael Gambra ("El silencio de Dios"): ... Todo el problema se reduce a un retraso de la Iglesia católica, que no ha evolucionado según el ritmo de los tiempos y ha dejado de responder a las exigencias de la Historia. Se reconoce entonces en el progreso del "mundo moderno" (en la obra de la Revolución y del maquinismo, en la tecnocracia y el socialismo) realizaciones criptocristianas, y se pide perdón a ese mundo moderno por la secular incomprensión de la Iglesia...Es el momento para el progresismo de un arreglo de pesas y medidas con el "mundo moderno" para que una Iglesia debidamente evolucionada vuelva a dialogar con ese mundo y ocupe un puesto de poder no ya rector, pero sí respetado y nunca más en situación de lucha y condenación de ese mundo. La labor consistirá en miminizar la fe y la moral reduciéndola ( a través de las "pendientes naturales") a lo que convenga estimar como "esencial", en renegar de la propia tradición de la Iglesia y de la civilización que ella creó considerándolas como "adherencias" o "alienaciones", en limar cuantas aristas rocen la mentalidad y formas de vida modernas, para demostrar al mundo de hoy que ser católico viene a ser lo mismo que no serlo, y que tal profesión en nada choca con las exigencias de la vida actual y del "humanismo". Consistirá asimismo en reducir la vida religiosa al interior de las conciencias, abandonando toda pretensión comunitaria-histórica de que la fe informe jurídicamente o políticamente la vida de los pueblos(...) Es el momento del culto al Hombre, esa "idolatría de los últimos tiempos" en la que el hombre se adora a sí mismo en la vacuidad de un humanismo sin sentido ni contenido."

Teniendo todo esto en cuenta, ¿Puede un católico coherente y consecuente poner sus esperanzas en un partido que se ha rendido con armas y bagajes al progresismo por mor precisamente de ese humanismo cristiano del que tanto presume? Y otra pregunta, ¿Cabe la práctica rendición de los medios de la Iglesia (COPE y 13TV fundamentalmente) y de la propia CEE a este partido laicista, abortista, antifamilia y pro ideología de género? Creo que no es necesario dar una respuesta al inteligente lector.

sábado, 14 de enero de 2017

LLAMADA DE ATENCIÓN

En los últimos tiempos, debido a las leyes antivida y antifamilia englobadas en la ideología de género agresivas e intolerantes que se están imponiendo en nuestra Patria, se están poniendo en marcha algunas iniciativas conducentes a paliar el daño que éstas están produciendo en el tejido social.

Si bien pueden parecer loables y dignas de encomio tienen a mi juicio un grave problema. No van al fondo del asunto. Se quedan en la superficie, no atacan el todo sino una parte y, quiera Dios que me equivoque, están condenadas al fracaso.

Su primer error es invocar el origen y causa de todos los males, que no es sino la malhadada constitución de 1978 que, según nos quieren hacer creer, "nos dimos" los españoles. Esa constitución que, como todos sabemos es papel mojado y apenas se aplica o se respeta, es culpable directa de que en España exista el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo, o el cambio de sexo, porque legalmente lo permite y lo ampara. Es absurdo apelar a la fuente del mal para conseguir un bien. 

El segundo es poner al frente como cabeza visible a personalidades del sistema, políticos de partidos que durante años han callado mientras ostentaban cargos o entraban en listas electorales y que al verse fuera por los motivos que sean quieren recuperar el protagonismo perdido, eso sí, sin abandonar el partido que pone en marcha esas leyes liberticidas con las que dicen estar en desacuerdo. Lo valiente, lo coherente, lo lógico es darse de baja del partido si no estás de acuerdo con sus políticas, pero desde el primer momento en que se producen, no a posteriori una vez defenestrado o marginado. ¿Temen que quizá alguien extra muros del sistema se alce con el Santo y la limosna? Da la sensación de que pensaran: "Creémoslo y encabecémoslo nosostros antes de que lo hagan otros, más robustos y fuertes en la Verdad".

El tercero es admitir en la plataforma asociaciones digamos "sospechosas" como es el caso conocido de algunas ligadas a un grupo secreto de oscuras intenciones llamado Yunque.

Y el cuarto desde el punto de vista político-doctrinal es teñirlo todo de liberalismo, hermano del relativismo, aquél que dice siguiendo a Marx (Groucho):"estos son mis principios, si no les gusta tengo otros".  Al liberalismo, raíz, principio y germen de estas leyes inicuas con las que se pretende acabar, no se combate con más liberalismo, por más supuestamente conservador que se nos quiera presentar. 

Para que una contestación social tenga éxito debe surgir de la sociedad misma, no de los políticos, y menos de los políticos que nos han llevado a esta situación exasperante y asfixiante. Debe ser una contestación total a una serie de contravalores instalados y no a unos pocos porque otros se han acabado aceptando. Y finalmente ha de ser promovida desde la honradez intelectual, la coherencia y la búsqueda constante de la Verdad y el Bien Común. 

Una causa noble puede estar adulterada o manipulada por agentes extraños a ella. Desgraciadamente (puedo estar equivocado y nada me agradaría más que estarlo) al menos las que yo conozco pueden tener algo de eso y por ello hago esta llamada de atención. No se trata de ser más purista que nadie pero sí de mantener un mínimo de lealtad a los principios que se defienden con tantas dificultades sin temor a ser traicionados, manejados o engañados. De cualquier manera ojalá y tengan éxito porque eso significará el éxito de todos.