viernes, 26 de junio de 2009

MISCELÁNEA

Están pasando muchas cosas en nuestra Patria que están siendo muy poco tratadas y que van encaminadas a eso que algunos llaman segunda transición (y que yo considero salida natural a este sistema), en este caso no sólo política, sino también moral, nacional y cultural. No es cuestión de ser exhaustivos pero sí poner encima de la mesa unas pinceladas acerca de cómo está España.

Ya está encaminada la nueva ley del aborto que multiplicará los asesinatos de seres humanos inocentes, la píldora abortiva del día después se presenta como la panacea para evitar "embarazos no deseados" y en Andalucía ya se está abriendo la puerta a la eutanasia por medio de esta nueva ley que acaban de sacar los herederos del sátrapa Chaves. Por si fuera poco, se producen con bombo y platillo, con cámaras y con respaldo oficial, los llamados "bautizos civiles". Si les dicen que éste es un estado aconfesional habrá que refutar al osado que diga eso respondiéndole que no es cierto, que vivimos en un estado confesional, confesionalmente laicista, con el riesgo de convertirse en el primer Estado Homosexual del Planeta. Este domingo se gastarán millones de euros (con la crisis que hay) en financiar CON DINERO PÚBLICO las cabalgatas sodomitas del "orgullo gay". Por un ayuntamiento centro-reformista, conviene recordarlo.

La última vez que jugó la selección española en ese campeonato extraño que se sacó de la manga la FIFA llamado Copa Confederaciones, en una tierra tan entrañablemente española como es la catalana se quiso ver el partido en una gigantesca pantalla de Televisión. No fue posible, una turba independentista arrasó con la pantalla a base de cócteles molotov e impidió la libre elección de los ciudadanos. Al tiempo, el sábado 13 de junio diversas organizaciones independentistas catalanas homenajearon, en la localidad de Vich, a la extinta Terra Lliure, cuando precisamente coincidía con el aniversario del atentado a la casa cuartel de dicha población y que causó diversas muertes y heridos, entre ellos varios hijos de guardias civiles que se hallaban en el interior en aquel momento. El separatismo (incluso el criminal) sigue campando por sus respetos sin que aquí no pase nada ni se ponga coto de una vez y para siempre. ¿Cómo lo van a hacer si un personaje como Feijoo ganó las elecciones gallegas prometiendo que acabaría con la normalización lingüística y al llegar al poder lo primero que ha hecho es nombrar a un galleguista convencido encargado de esta materia para dejarlo todo igual? Lo más chusco es, como siempre, el PNV: ha elevado una protesta por la colocación de una bandera nacional en la Cruz del Monte Gorbea durante unas maniobras del Ejército. Y aquí nadie reacciona, se ve todo como lo normal y lo natural.

Y qué decir del Juez Garzón y su cruzada histérica contra todo aquello que no sea izquierda, apoyado por cierta prensa "independiente de la mañana"(Léase El País y su grupo, Prisa). En España la prevaricación por parte de según quienes no tiene castigo. Como no tiene castigo (y a las pruebas me remito) la corrupción generalizada que padecemos en la política y que ensucia a todos los partidos, gobernantes y en la oposición. Unos y otros manchados, unos y otros incapacitados para presentarse como alternativa honrada y decente. Y el pueblo español sin enterarse. Tan manchados como los sindicatos, auténticas correas de trnsmisión de los partidos de izquierda (preferiblemente el PSOE) que no mueven un sólo dedo contra el gobierno y su demencial política económica y su nula eficacia contra la crisis. Y mientras tanto casi 5 millones de españolitos en paro.

¿Alguien se acuerda del 11M, del incendio de Guadalajara o del famoso tres por ciento, por poner tres ejemplo a mi modo de ver sangrantes? Nadie, todo sigue igual, nunca pasa nada, todo es admitido y tolerado con total indiferencia. Un pasotismo tal no hay pueblo que lo resista. Tarde o temprano se pagará. Aún estamos a tiempo.

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