miércoles, 13 de mayo de 2009

EL ESTADO ¿DE LA NACIÓN?

Aunque suele ser aburrido y normalmente alejado de la realidad, hemos estado siguiendo el debate sobre el estado del país (que no Nación, como dice un buen amigo, porque de Nación ya casi nada queda), que han escenificado con muy poca habilidad la casta política que nos ha tocado sufrir a los españoles en el Congreso de los Diputados.

Sin evitar la crítica que se merecen por sus malas formas, sus insultos y sus acusaciones mutuas que les convierten más en una turba parvularia que en otra cosa, merece la pena detenerse más en otra cuestión: ¿Se debate real y verdaderamente sobre el estado de la Nación?

Yo no digo que no sea importante el estado de nuestra economía. Por supuesto que lo es, es importantísimo. Pero también considero que hay otros temas también graves. Evidentemente no va a ser el gobierno el que los saque a la palestra, no es de esperar que tire piedras sobre su propio tejado. Es, pues, tarea de la oposición. Y es aquí donde la oposición (supuesta oposición, como veremos) ni está ni se les espera. Como casi siempre, por otra parte.

Pero como nosotros sí que somos oposición (oposición incluso a la supuesta oposición) , vamos a hablar de algunos temas graves que no se tocaron en el aparente debate que nos "regalaron" ayer. Sin ánimo de ser exhaustivos, tocaremos sólo seis temas:

- Ley abortista de plazos. Una ley, que va a significar el incremento bestial de los abortos en España y que va a permitir a niñas de 16 años abortar sin permiso paterno, no mereció para la supuesta oposición ni un segundo de su tiempo. ¿La muerte indiscriminada de cientos de miles de seres humanos al año no es algo tan grave como la situación económica? Pues a nuestro entender lo es más aún. La situación económica es recuperable, una vida no se recupera jamás.

- Ley por la cual se podrá repartir la Píldora del Día Después (la tristemente famosa PDD) en farmacias sin receta médica y sin permiso paterno a menores de edad. Se rompe por tanto los derechos de los padres, su patria potestad, y además se impide la objeción de conciencia a los farmacéuticos. El ataque a dos derechos fundamentales, ¿No merecía ni un sólo segundo para la supuesta oposición? Para los que nos movemos por principios y valores nos parece gravísimo.

- Ley de libertad religiosa, eufemismo que encierra en realidad una ley mordaza para los católicos. Gracias a ella se podrá (como ya se ha intentado) la reprobación al Papa entre otras lindezas y se implantará definitivamente el laicismo salvaje que tanto busca la izquierda anticlerical e iconoclasta. Teniendo en cuenta que la supuesta oposición existe gracias a los votos de miles de católicos, ¿No deberían haberlo mencionado tan siquiera? A los católicos sí que nos preocupa. Y mucho.

- Legislaciones varias en distintas regiones de España (sobre todo Cataluña) por las cuales se vulnera el derecho de los españoles de conocer y usar el español, estudiar en él y conseguir un puesto de trabajo. Es un ataque por tanto a un derecho primario que recoge la constitución y un ataque a la igualdad de todos los españoles, amén de una conquista más del separatismo excluyente y cerril. ¿No es de una gravedad suficiente como para debatirlo? Parece que para la supuesta oposición no.

- Plan Bolonia, que ha significado graves convulsiones en la Universidad española. En un asunto tan importante como es la educación de los jovenes españoles, ¿No tiene nada que decir la supuesta oposición? Pues nosostros sí. Mediante este plan la Universidad dejará de ser tal y se convertirá en mera correa de transmisión de las empresas que serán las que impongan y evalúen los planes de estudio, desaparecerán Diplomaturas, Licenciaturas, Doctorados, Becas y las Tasas subirán. Las consecuencias serán nefastas pues al no poseer suficiente formación los estudiantes acabarán muy probablemente en el paro.

- La creciente inseguridad ciudadana. Raro es el día en que no nos desayunamos con uno o varios casos de inseguridad ciudadana. Las calles y plazas de nuestros pueblos, ciudades y barrios son cada vez más peligrosos y el españolito de a pié se siente cada día más inseguro ante la acción de la delincuencia organizada que ha alcanzado cotas insospechadas. A otros no sé, a nosotros nos parece muy grave.

Podríamos poner muchos más ejemplos (como la inmigración, la política exterior, los estragos que está causando "Educación para la Ciudadanía", etc. etc. ), que demostrarían que "el debate sobre el estado de la nación" es una falacia, una quimera, una cortina de humo que esconde la verdadera situación de España que no es, como pretenden algunos, sólo su situación económica. No sólo de economía vive el hombre. Es comprensible que el socialismo en el poder, por sus raíces marxistas, sólo entienda la política desde el materialismo y lo económico, pero un partido que se dice oposición debe estar a la altura de su responsabilidad en todos los órdenes. En todos. Es obvio que no lo está. Tomemos nota.

Por lo demás, este supuesto "debate" es una farsa más de este sistema corrupto, una teatralización para hacernos creer que los políticos realmente trabajan y se preocupan por los problemas de los españoles. Más nos valdria a todos menos "debates" y más trabajo y eficacia.

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