lunes, 16 de febrero de 2009

CORRUPCIÓN EN EL PP

Documentándome sobre el caso de corrupción en el que está actualmente envuelto el PP no he podido más que retrotraerme años atrás y recordar la corrupción felipista y pesoísta. No, no pretendo comparar ambas corrupciones. Pero sí las reacciones. Recuerdo perfectamente cómo Felipe González reaccionaba airadamente, negaba toda clase de corrupción y arremetía contra lo que llamó "el sindicato del crimen". ¿Recuerdan? Pues bien, ¿No es algo parecido o similar lo que está haciendo actualmente el PP arremetiendo contra El País y envolviéndolo todo en un halo de conspiración? ¿No sería mejor investigar todo lo que ya se sabe (y es mucho) y castigar expulsando fulminantemente a todo aquél "pepero" que esté manchado y averiguar (por eemplo) lo que contiene el CD que se entregó en la Fiscalia en noviembre de 2007 por medio de un ex-pepero y por el cual ya hay 37 personas imputadas, incluídos al parecer algunos aforados?

Pues no señor, ante estas y otras evidencias, el PP y sus altavoces mediáticos se enrocan en sí mismos. La corrupción es inherente a este sistema sin principios y valores y en él caen todos los partidos. Todos.

Pero si bien el tema de la corrupción es grave (no seré yo quien lo ponga en duda) sería salvable si hubiera voluntad. Pero lo realmente grave es el propio PP. La corrupción se puede estirpar, como se estirpa un cáncer maligno. Pero cuando nos encontramos ante un partido sin ideología convertido en oligarquía de intereses (algunos bastardos como estamos comprobando), acomplejado y cobardón en muchos aspectos nos damos cuenta queramos o no que lo grave, el problema es el propio partido. Un partido sin rumbo, si mando, sin ideas, sin proyecto, que ha dejado en manos de la izquierda todo combate cutural e intelectual, y que ha renunciado a principios y valores no puede liderar la necesaria regeneración de la vida pública y política de nuestra nación. Lejos de ser la solución es parte del problema. Por eso, con ser grave, la corrupción no es lo más grave. Pensémoslo.

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